protestas

Huelga General 14N, una nueva fiesta

Posted on Actualizado enn

A portrait of Karl Marx.

En un artículo anterior comentaba que era importante hacerse fuertes en los puntos de nuestra economía en los que éramos líderes e incluso estábamos subiendo, como el turismo. El 14 de noviembre es día de fiesta sindical, se trastocará el país entero para la justificación de las grandes organizaciones y sus líderes y la satisfacción de las pequeñas que viven todavía ancladas a los tiempos de Marx. Saldremos de nuevo en las portadas de todos los periódicos mundiales, nos asociarán de nuevo a Grecia y perderemos unas decenas de miles de visitas en los próximos meses hasta que la cosa se olvide.

Pero, ¡Y lo contentos que se van a quedar todos esos militantes recalcitrantes con el día que van a pasar…! Los veremos felices con sus megáfonos, panfletos, pancartas y pegatinas, que quedarán fijadas en todos los sitios que incomoden al resto de ciudadanos, para que no pase desapercibido el mensaje. Gritarán pareados ingeniosos contra el poder, el gobierno, los corruptos (mejor que se miren ellos también), por supuesto los bancos… y a favor del pueblo, los trabajadores, los desheredados de la fortuna, etc, etc… Ya nos sabemos todo esto de memoria de trillado que está. Que maravilloso día de lucha van a pasar.

A las 12 de la noche se abre la veda para que unos compañeros puedan criticar, insultar o despreciar a otros que también están en su derecho de no estar de acuerdo y trabajar. ¿Y cómo se hace esto? Pues quizás se zarandee algún coche, quizás vuele alguna piedra, quizás algún globo con pintura, quizás algo lo raye al entrar en la fábrica… O a lo mejor hay que pasar por debajo de una pancarta puesta en la puerta o escuchar palabras no muy agradables de “compañeros” de trabajo que a lo mejor hace algún que otro año que no trabajan porque están liberados. Hay muchas maneras y todas se usarán.

Pero a pesar de todo esto, la gran realidad es que, de una forma u otra, la mayor parte del país estará funcionando, con cierta incomodidad, pero lo hará. La huelga no es igual en grandes fábricas que en el pequeño comercio, en el centro de las ciudades o en los barrios, a las nueve de la mañana o a las doce. Cambia según la incidencia mediática, porque lo que sí hay que reconocer es que eso lo manejan bien. Si hay cámaras, se cerrarán tiendas en tal calle, si no las hay puede que sí, puede que no. Y en la pasada huelga general tuvieron un acierto importante: la gran manifestación, el acto culminante de la misma, lo convocaron por la tarde noche. Así pudieron también asistir los que ese día estuvieron trabajando para decir que la participación había sido masiva… que no lo fue.

Estoy convencido de que para los líderes sindicales fue un alivio que el Partido Popular ganara las elecciones. Tienen sentido sólo si hay conflictos. Por eso les interesaba un gobierno que fuera capaz de asumir las medidas que se están llevando a cabo y que ellos en la intimidad de sus despachos saben que no hay más remedio que tomar hasta enderezar la situación después del desgobierno y derroche anterior. Antes parecía incongruente protestar contra un gobierno de izquierdas y progresista, con lo que su posición fue incómoda durante mucho tiempo. Ahora pueden dar rienda suelta a su protesta y demagogia.

¿Y el mensaje?, ¿Cuál es el mensaje? Los carteles dicen:

NOS DEJAN SIN FUTURO – HAY CULPABLES – HAY SOLUCIONES

Otros” nos dejan sin futuro, hay culpables… pero son “otros”… nosotros no hemos hecho nada… qué malvados son los otros, como me los encuentre… Y lo último, “hay soluciones”, pero puesto en letra más pequeña, eso ahora importa menos. Tanto menos importa que ninguno de ellos se ha dignado, o quizás no ha sido capaz de dar ni una sola. Que las den también los “otros”. Ninguna propuesta, sólo protesta estéril que servirá para justificar a los grandes líderes y las maquinarias de estas organizaciones, alguna de las cuales se apuntó también a los ERE hace algunos meses.

A todo esto, la foto de los carteles es de la pared del portal de la casa donde yo vivo. Yo supongo que a partir del jueves, el día después del 14N, pasarán los que los pegaron (para informar) a limpiar la pared, igual que arreglarán los cajeros, bancos, señales de tráfico, cristales de comercios esquiroles, etc, etc, perjudicados por los más enaltecidos y por los que siempre se apuntan a romper sea cual sea la concentración. Pero me temo que no, que eso correrá por cuenta de todos.

No hay mensaje claro, no hay ni una sola propuesta, ¿cuál será el resultado de esta huelga? Nada, o a lo mejor sí obtenemos algo… un poco más de desprestigio internacional, que nos vendrá de perlas y unos ingresos extra en el sector de impresión (por las pancartas, carteles y pegatinas). Quizás con el coste de hacer la huelga en pancartas, desplazamientos, suciedad, destrozos y, sobre todo, horas de trabajo, pudiera crearse un interesante fondo para ayudar a resolver alguno de los problemas que tenemos en el país o al menos para que algunos bancos de alimentos pudieran ampliar sus servicios.

Anuncios

Desahucios: ¿De quién es la culpa?

Posted on Actualizado enn

Personas

Desde que Aristóteles enunció en su “Ética a Nicómaco” aquello de que en el término medio está la virtud, la idea del equilibrio ha perseguido a la humanidad en todos los aspectos de la vida. Pero a pesar de que reconocemos la veracidad de este antiquísimo principio, nos empeñamos en no hacerle caso de forma sistemática y vamos de un extremo a otro.

Es importante que los dos partidos mayoritarios del arco parlamentario se pongan de acuerdo para actualizar una ley muy antigua y para establecer medidas de urgencia ante la situación de alarma social que se está generando. Pero es importante también que sepamos asumir el origen de las distintas situaciones y reconocer que no todos los desahucios que se producen son iguales, ni su origen tampoco.

Pues de la misma forma que cuando hay un accidente entre un coche y una bicicleta, la tendencia es a criminalizar al conductor del coche (pobre ciclista indefenso), en estos momentos con el tema que nos ocupa también podemos estar criminalizando “sin saber” la realidad de las situaciones. Es posible que el ciclista se hubiera saltado de forma imprudente un semáforo y cruzado una avenida por la que venía el coche de forma correcta. Y es verdad que siempre hay que exigir que los que conducimos vehículos a motor de todo tipo tengamos en cuenta estas circunstancias que puede hacer que otros vehículos de menor peso o peatones salgan muy perjudicados. Pero es inexcusable la total exigencia de responsabilidad que hay que hacer al ciclista o peatón, que debe asumir también las consecuencias de sus actos.

Somos un país de extremos y en el último caso tan sonado de suicidio “por el desahucio”, se trataba de una persona que trabajaba como responsable de recursos humanos de una empresa, y que había sido concejal de uno de los partidos de implantación nacional. Por lo tanto no estamos hablando de una persona sin preparación a la que el maléfico Banco engañó con su hipoteca haciendo que se endeudara hasta las cejas con promesas de un país multicolor y maravilloso donde todo iría bien. Creo que habría que investigar más en los motivos del suicidio de esta persona y no quedarnos sólo con el hecho del desahucio, que, sin duda, también sería uno de los granos de arena de esa montaña.

Hemos alentado la propiedad, la multipropiedad y las propiedades múltiples, es cierto. Pero entrar en el juego es una decisión de cada persona y de cada familia, la situación se ha ido endureciendo con el tiempo y hemos podido tomar medidas y no en todos los casos se ha hecho. Se ha alentado la ambición pero este es un vicio de la persona, no de una colectividad ni de un estado, y es la persona la que puede ponerle freno con una forma distinta de vivir.

Debemos asumir nuestros errores, los que nos llevan a situaciones difíciles. Y desde esta posición de reconocimiento y de humildad, pedir la ayuda necesaria, sí. Y digo pedir, no exigir, porque nadie nos obligó a vivir durante años por encima de nuestras posibilidades con una vanidad que parecía no tener límites. Esta creo que debe ser la postura del peatón o del ciclista de ese accidente.

Y la del conductor, o la de la autoridad que llega al lugar del suceso, ahora será la de aquel que no sin razones en su lado, es capaz de dar una salida digna para que todos sufran lo menos posible y el problema se arregle. Que los daños se repongan cuanto antes y que la vida continúe para todos. Los Bancos pueden aflojar un poco la tensión en la cuerda, porque están recuperando viviendas para al final meterlas en un saco que tampoco tiene salida y que acabarán en el tan traído y llevado “banco malo” por menos de la mitad de su valor. El Estado puede utilizar parte de los millones y millones de fondos destinados a la banca para crear y fomentar el alquiler de forma que todas esas viviendas sin salida puedan ser utilizadas, quizás por sus antiguos propietarios pero en lugar de en una situación de propiedad en una de alquiler que sea razonable para el estado de nuestra economía.

La culpa de los desahucios la tiene todo el que ha intervenido: El Banco (que ahora es el malo de la película, pero que era muy bueno cuando nos dio el crédito) por la ambición sin límites y las prácticas incorrectas que ha realizado, el Estado porque ha mirado para otro lado y ha permitido esas prácticas con un regulador que ha llegado a la ridiculez. Pero una parte importante, fundamental de esa culpa, la tenemos los particulares que, con los cantos de sirena del maldito “Estado del Bienestar”, hemos entrado en un juego de búsqueda sin condiciones de la riqueza material que nos está ahora hundiendo en la mayor de las miserias.

Es necesario que entremos en otra era, en la que usemos la Economía para una mayor realización personal, para apostar por los intangibles que nos hacen más persona, que por lo material que nos inclina a la barbarie.

Consolidar los puntos fuertes de la Economía. El primer paso para la salida del túnel.

Posted on Actualizado enn

China Insurance Building (中国保险大厦), Shanghai

Como la situación todavía no es muy buena que digamos, hacen falta soluciones a muchos problemas que hay sobre la mesa y hay que empezar a buscarlas… y a encontrarlas, claro. Pero todo esto, con tantas cosas a la vez, en algunos momentos hay que hacerlo de la misma forma que se pela un saco de patatas (o papas, como se dice en algunos lugares de nuestra geografía). Esta es una broma que teníamos algunos compañeros de un departamento de organización que una vez existió y que utilizábamos cuando teníamos muchos trabajos que realizar a la vez.

Pues bien, ¿saben ustedes como se hace? Muy sencillo: UNA DESPUÉS DE OTRA. Fácil, puesto que de lo contrario, tendríamos todo siempre a medio hacer. Es más, cuando empiezan a terminarse de pelar patatas, la cadena que va detrás empieza a funcionar y eso hace que todo se calme, incluso que haya más recursos para seguir pelando. Cuando nos poníamos a trabajar de esa forma, iban saliendo temas y dando respuesta a nuestros usuarios de una forma muy razonable tanto en tiempo como en calidad. Este binomio es un poco complejo porque suelen crecer las dos variables de forma simultánea pero no proporcional, hasta que llegue el punto de que por mucho tiempo que le dediques será difícil que aumentes la calidad de la salida. Por lo tanto, hay que tener muy en cuenta el momento del equilibrio para no trabajar por amor al arte.

Nuestra situación en la economía es parecida a uno de aquellos periodos; todo hay que resolverlo a la vez, pero no puede ser, porque ni hay pinches para pelar patatas, y lo que es peor, tampoco hay cocinero para tanta patata pelada. Y el problema es que si la nuestra NO es una de las patatas que se están pelando ¡ahora!… ¡YA!… empezamos a perder la paciencia y esto nos trae actitudes hostiles contra todo lo que nos rodea. Y empiezan las protestas. Y todos los que están en una patata sin pelar empiezan a protestar ya sin tener en cuenta el tiempo que llevan en esa situación, si las situaciones son razonables, cómo están los demás, etc, etc…

Cuando las protestas empiezan a ser un fenómeno de seguridad ciudadana en todos los aspectos, porque cualquier acto público en ayuntamientos, comunidades o estado, se convierte en una algarada, en una tangana, o en una batalla campal como hemos vivido ya varias, los problemas no hacen más que empeorar. Y sólo empeoran porque los pinches ya dejan de pelar, a los cocineros no les da la gana de cocinar (y además dejarán de tener patatas) y al dueño del saco ya todo le dará igual. Resultado: NADIE come en este restaurante.

Cuando vienen los problemas, como ahora, es necesario hacerse fuertes en aquellos aspectos en los que el país funciona. Y todos debemos hacerlo, los que tienen trabajo y los que no, los que están en estos sectores fuertes y los que no. Y luego protestar por los cauces más efectivos que no deterioren otras situaciones, y siempre proponiendo soluciones, no sólo exigiéndolas.

The four BRIC countries: Brazil, Russia, India...

En concreto, sabemos que en España el sector turístico nos lleva sacando las castañas del fuego (o las patatas del saco) durante muchas décadas. Que somos líderes, que en plena crisis hemos conseguido que el número de visitas aumente un cinco por ciento y que hay economías emergentes que están creando una clase media que en los próximos años se colgará su cámara al hombro y saldrá al extranjero. Hablo de Rusia y China, que son los más lanzados al exterior del famoso BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Si conseguimos atraer el flujo de personas que va a salir de estos países, nuestra economía mejorará y este sector estrella volverá a crear empleo en grandes cantidades. Muchas personas tendrán su salida aquí.

Pero es necesaria la colaboración de TODOS, trabajemos en el sector que trabajemos. Si no, pensemos en la posibilidad de ir ahora a Grecia. No creo que se nos antoje muy agradable sabiendo que nos podemos encontrar manifestaciones, cargas, piedras volando, neumáticos quemándose y demás recursos singulares de protesta.

No se puede convertir cada acto público en una manifestación del tipo que sea, no se puede estar continuamente en la calle cortando el tráfico, tanto que va a llegar el momento en el que se van a tener que montar turnos para manifestarse. Pensemos un momento en dos temas: el primero, los que provocaron todo esto están en su casa viéndolo por la tele, no ahoguemos a los que están intentando arreglarlo. El segundo y más importante, todo lo que hagamos lo están viendo aquellos que queremos que vengan a nuestro país. ¿Les vamos a quitar las ganas de venir? ¿Vamos a destruir una de nuestras posiciones fuertes que nos permitirán salir de todo esto? Mejor vamos a por ellos, para que vengan a conocernos.