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Me estoy volviendo loco… ¿hay algún Community Manager por ahí?

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Si tienes una empresa pequeña, mediana o grande o eres un profesional y quieres mantener una relación fluida con tus clientes y mejorar tus resultados, aprovecha la oportunidad que te ofrecen los medios sociales. Pero si cuando decidas aventurarte, te parece una selva con miles de caminos, vericuetos y peligros, busca sin dudar a quien sepa hacer fácil lo difícil. Busca tu Community manager.

Un guía para navegar y hacer negocios

El Community manager sabrá darte una visión de tu empresa en las redes y medios sociales. Analizará tu actividad, productos y clientes. Sabrá orientar tu plataforma para que reciba las solicitudes de información o las compras directas. Y determinará cuáles son los mejores medios para crear una comunidad de clientes que acabe siendo rentable.

El Community manager sabrá escuchar lo que se dice de tu empresa para orientar la acción a medio o largo plazo o “apagar los fuegos” a corto. Te ayudará a responder a tus clientes, a aportar valor y ser generoso en la red para mejorar tu imagen y reputación. Y también te podrá diseñar las campañas para pasar “al ataque”.

El poder de las comunidades

No nos engañemos. Tal como están las cosas, si tienes una empresa o eres un profesional, posiblemente en algún sitio de la red estén hablando de ti. No perdamos esta oportunidad, es más, fomentemos las situaciones que vengan bien a nuestro negocio. Pero hagámoslo bien porque lo mal hecho también se puede difundir y a una velocidad insospechada.

Las formas de relación están cambiando para muchos aspectos de la vida. La formación se hace de forma distinta, el acceso al trabajo también. Si necesitas un profesional para algo podrás encontrar con seguridad una comunidad en la que encontrar el más apropiado.

Las comunidades son poderosos elementos para que las personas interactúen y se están utilizando para la divulgación del conocimiento y aportar valor a nuestras vidas tanto para lo profesional como para nuestro ocio. También están cambiando la estructura de los negocios porque son elementos potenciadores de intercambios.

Las personas que forman parte de una comunidad esperan una aportación de valor por parte de todos los miembros y castigan a los que no lo hacen, pero también son agradecidas y premian la generosidad. Y muchos estarán dispuestos a pagar una suscripción por unos buenos servicios, o se sentirán más vinculados a una marca que hace las cosas bien, les ayuda y aporta valor. Una buena comunidad, seria y activa, en torno a nuestro negocio y bien gobernada por un profesional de esta materia es garantía de futuras relaciones comerciales estables.

Comunicación, comunicación y más comunicación

Tu Community manager estará atento a lo que se dice de tu negocio, bueno o malo. Investigará lo que se dice de la competencia, bueno o malo. Y te lo comunicará para que tomes medidas e incluso, según su formación, te propondrá algunas.

Tomará la iniciativa para la mejora de la imagen de tu empresa en todos los medios sociales “que sean necesarios” según la clase de negocio. Así, conseguirá que la comunidad en torno a tu empresa sea cada vez mayor, que todo lo que digas se oiga más, que puedas ir a sitios donde antes no se te conocía y que llegues al deseado incremento de las ventas. Todo con la profesionalidad que hace que este medio sea cada vez más estimado por encima de los que lo usan sin ton ni son.

Si tienes una empresa o negocio y quieres aprovechar la potencia de los medios sociales y no perder un tren que nos lleva a un nuevo concepto de las relaciones entre las personas, no lo dudes más y pon un Community manager en tu vida.

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Web 2.0… una nueva forma de vida.

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Bienvenidos a la Web 2.0. Herramientas basadas en internet que nos han permitido acceder a información que no hubiéramos imaginado, a servicios que se nos han simplificado a más no poder y con las que hemos encontrado amigos que ya casi teníamos olvidados.

Se trata de un caos ordenado… o un orden caótico. Llevamos años y años buscando rutinas, estructuras, procesos y procedimientos… orden en definitiva para saber dónde estábamos y a qué atenernos. La información era un bien escaso, hasta difícil de conseguir y ahora tenemos que poner filtros para que no nos ahogue.

English: A tag cloud (a typical Web 2.0 phenom...
(Photo credit: Wikipedia)

El usuario final pasa a ser el protagonista…

El mundo nos ha quedado a un clic de ratón y el usuario, antes pasivo, se hace protagonista. Es difícil encontrar a alguien con quien queramos contactar y que no esté en alguno de los infinitos nodos de frenética actividad. Sentados delante del ordenador o con un móvil en la mano tenemos información, contactos y transacciones. Cuidado: también nuestros datos jamás habían sido tan públicos si no se tiene una prudencia mínima al interactuar.

Nuevas formas de trabajar y entender las cosas…

Nuevas profesiones como la del Community Manager, deben ser consideradas por las empresas porque son capaces de vincular e influir en seguidores para el buen nombre de una marca y sin abandonar la silla o tomar un café en un bar, como se hacía antes.

Cambia la forma de comunicar y, sobre todo, la velocidad de la comunicación hasta un punto que provoca la taquicardia. Cambian las formas de trabajo porque se abren posibilidades enormes para que los profesionales se centren en su cometido y no en las herramientas, que son cada vez más amigables. Y cambia la vida personal ya que esta ola afecta incluso a aquellos que no quieren verla venir, porque sus vidas, de una forma u otra, se están viendo afectadas en todo.

Medios Sociales: el presente… y también el futuro.

Los Medios Sociales y toda la Web 2.0 han llegado para quedarse porque suponen un avance irrenunciable en nuestras vidas, porque nos las hacen mucho más fáciles y a la vez dinámicas, y lo que ahora es una “locura” evolucionará hacia unos estados asumidos por la población de forma que se convertirán en nuestra “nueva forma de vida”. Ya podemos ver la siguiente ola 3.0. Son las herramientas de la “Nueva Economía” que establecerá un orden distinto del trabajo y la producción para llegar a un nuevo escalón en la evolución de nuestra cultura.

Yo, que fui algo escéptico en la empresa porque al principio no veía clara la utilidad (y en aquellos momentos, para ser sincero, creo que aún no la tenía), dedico “un momento para pensar” a todos estos temas en mi blog de WordPress, tengo mi currículum en LinkedIn y si me buscáis en Facebook y Twitter, también me encontraréis. Es una nueva era, hay que asumirla y, sobre todo, disfrutarla.

Publicado por Manuel Zúñiga Hita

China, una gran incógnita

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china_banderaEn varias entradas anteriores he hecho referencia a los países del “BRIC” como una de las vías de salida de la crisis y una forma de reflotar nuestro sistema económico. En concreto me he referido a China porque entiendo que es la que más expectativas nos puede ofrecer, ya que tiene una potencialidad evidente y una cultura muy distinta a la nuestra que, a la vez que apasionante para estudiar, puede resultar una salvaguarda importante para no caer de nuevo en los mismos errores que ha cometido occidente en la última década.

El desarrollo chino ha sido espectacular en los últimos años y eso está posibilitando el que asuma un papel estratégico en el concierto mundial. Su desarrollo hará que se pueda ir superando su extrema desigualdad y vaya apareciendo esa clase media que supondrá una mejora real de los niveles de vida del país.

Por eso ahora, justo ahora, es importante que España aparezca con fuerza en el panorama Chino en todos los aspectos posibles. Es importante que las empresas españolas puedan “exportar todo”, con lo que me refiero a que puedan tanto colocar productos fabricados en España, como establecerse en China para asumir parte de la producción emergente en oriente.

Es importante que China pueda ser vista como uno de los destinos de profesionales españoles que en nuestro país e incluso en Europa no tienen sitio dentro del sistema productivo para desarrollar todo lo aprendido y materializar sus ilusiones. Y esto debe hacerse tanto como parte de las empresas españolas que se establezcan allí en el país lejano, como directamente en las empresas chinas, que podrán, a través de nuestros profesionales, conocer nuestro país.

Es importante que nuestro Estado venda la marca España, que deberá ser una marca de prestigio, para que las relaciones entre las dos economías sea fructífera. No vienen nada bien las disputas soberanistas ridículas ni los escándalos de políticos corruptos de todos los colores, aunque en todos lados, incluso en China, “cuecen habas” y ellos lo saben mejor que nadie.

Si España tiene visibilidad en China, la incipiente clase media pondrá su vista en nuestro país cuando se cuelgue la cámara de fotos al hombro y, mucho ojo, cuando en China pasa algo, siempre es muy grande por pequeño que sea el porcentaje, porque ellos son muchos… muchos. Y esto puede ser un impulso importante para la economía española, y otra vez en nuestro sector salvavidas. Hagámoslo bien esta vez. Estemos preparados para dar una calidad excelente. Ya tenemos mucha experiencia y podemos hacerlo. Eliminemos a toda la gente que “te hace un favor cuando te atiende” por todos los medios a nuestro alcance.

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Sin embargo hay un “PERO” en toda esta cuestión. China es, como digo en el título, una incógnita. Una incógnita que viene de la política. Se trata de un país comunista, de una dictadura en toda regla, “popular” e hipócrita como todas las dictaduras comunistas que quieren aparentar lo que no son y que algunos incluso se creen. Como lo fue Rusia y como lo es la Cuba que tantas simpatías despierta en los sectores más “progres” y libertarios de nuestro país, esos que quieren imponer la “dictadura de la calle”. Y como lo son otras democracias encubiertas gobernadas por “comandantes” de la América Latina.

Muy pronto habrá que despejar esta incógnita de la ecuación mundial. Está por ver la evolución del régimen comunista chino hacia la apertura. No podrán mantener eternamente las censuras a internet y las redes sociales. La población se hará cada vez más sensible según progrese la clase media y todo esto podría acabar en otra “primavera alborotada” como la árabe, pero con la diferencia de que aquí, no hay tantos países occidentales implicados como en el Magreb y cualquier incidente podría ser considerado una injerencia por una potencia cuyo alcance real aún no conoce occidente.

Esta situación inestable, también es conocida por la sociedad China y esto puede ser un punto a favor de que algunas de sus empresas se establezcan en el exterior, de forma que pudieran soportar en un futuro un periodo de inestabilidad de su país. Por tanto, es posible que un periodo de inestabilidad en este nuevo motor económico mundial se convierta también en una oportunidad a medio plazo para nuestra economía, ofreciendo un establecimiento seguro y de calidad para empresas de gran nivel.

Debemos establecer acuerdos de cooperación, vías comerciales y afianzar la enseñanza y alentar el aprendizaje del Chino en España. Por si alguien ve esto como lejano y difícil, puedo decir que lejano no va a ser y, además, no debería si queremos coger este tren. Y en cuanto al idioma mandarín, puedo asegurar, por mi propia experiencia, que es apasionante.

Por último, la cultura china puede hacernos recuperar algunos valores que ellos no han perdido por la ambición desmedida. Esta cultura aún valora el tiempo necesario para hacer las cosas y vive con menos prisa. Allí, además del corto plazo, que es nuestra única medida, también existen todavía el medio y el largo plazo. No sólo podemos aportar, sino que, sobre todo, también podemos aprender. No perdamos más tiempo.

El nivel de la educación en España

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pizarraMucho revuelo en los últimos tiempos en la educación en este país, muchas voces exigiendo (de nuevo) cada una de ellas algo parcial y casi sectario. En otras ocasiones, exigiendo generalidades que no dicen nada salvo una apelación al populismo, a la justicia, a los derechos de la persona y demás excusas que suelen poner por delante de su discurso aquellos que no tienen verdaderos argumentos salvo su conveniencia o su cabezonería.

Sin embargo, hay una sola realidad: el fracaso absoluto de las políticas educativas como demuestran una y otra vez los niveles de los alumnos españoles en las pruebas que se realizan en el ámbito europeo o mundial. Falta de comprensión, falta de capacidad de argumentación, falta de capacidad matemática y abstracta… ¿Para qué seguir? Lo peor es que estos resultados no indican que los alumnos españoles tengan más o menos acumulación de conocimientos. Lo peor es que la falta de estas capacidades, indica que no están preparados para afrontar la vida tal como es en su más cruda realidad.

Y esto que digo, no lo hago sólo porque haya visto los resultados de estas pruebas comparativas en los medios de comunicación. Desgraciadamente, lo experimenté durante trece años cuando impartía una asignatura de primer curso en la Universidad. Era una asignatura de Economía dura, “la Micro”. Bueno, dura los primeros años, luego la primera reforma universitaria cambió el nombre, los contenidos y la reblandeció casi para que no sirviera de nada. Se convirtió así en “Principios de Economía”, una asignatura más “genérica”, más “insulsa” y algo muy importante, “más fácil” claro, adaptada al nivel de los cerebros con encefalograma cada vez más plano que nos llegaban un año tras otro.

Como yo daba clases como asociado por la tarde porque en esos momentos trabajaba también en otra empresa, algo que fue luego mal visto y casi perseguido por la Universidad, tuve la suerte de contar entre mis alumnos con personas mayores, trabajadores, autónomos o empresarios, que se matriculaban para progresar en sus ámbitos profesionales. Además, parte del alumnado era también “especial” ya que la globalidad de “estudiantes profesionales” quedaba en el turno de mañana y los de la tarde aparecían en este turno por una gran diversidad de razones. Por ejemplo, por una inquietud de poder buscar trabajo por la mañana, o por asumir algún tipo de responsabilidad familiar, o por asistir a otro tipo de actividades complementarias. Pero también, de los 80 a 100 alumnos que tenía en mi lista, de los que asistían normalmente a clase entre 20 y 30, los había que estaban en este turno porque ya no había sitio en el de mañana.

Con esta tesitura, comenzaba las clases de una asignatura dura con la que disfrutaba en las cuatro horas lectivas de cada semana intentando transmitir las entrañas del funcionamiento de la Economía. Avanzaba en el programa de la asignatura, que tenía la lógica de años, muchos años de enseñanza a sus espaldas, con referencias en España como la del profesor Castañeda, y, más pronto o más tarde, llegaban los exámenes. Todos mis alumnos eran conscientes de que los exámenes iban a ser exigentes, adecuados a lo que se espera de los profesionales que debían ser una vez finalizada la carrera. Y no me gustaba especialmente el tipo “test”, consciente de la quiniela que suponía en muchas ocasiones. Prefería que la gente se EXPRESARA, que fuera capaz de explicar abiertamente aquello que le preguntaba, que usara sus propias argumentaciones. Suponía que toda la educación recibida hasta los dieciocho años tendría que haber servido para abrir las mentes, para que fueran capaces de asimilar conocimientos, conceptos abstractos, de concretar, de sintetizar y también de analizar.

Cuando vi los primeros exámenes tuve una sensación que estaba entre el asombro y la tristeza, entre la sorpresa y la desesperación más absoluta. ¿Qué había pasado? ¿Cómo después de tanta dedicación e ilusión por enseñar el resultado era ese? Nunca tuve un porcentaje de aprobados superior al veinte por ciento. Claro que el problema podía ser mío. Podía ser un pésimo profesor y no haberme dado cuenta. Pero claro, todos los profesores a la vez no podíamos ser tan malos. Alguno bueno habría en el claustro. Y además no era eso lo que decían algunas encuestas de mí, respondidas por los propios estudiantes, y que pude comprobar pasados los años cuando estaba ya a punto de cerrar esa etapa profesional en la Universidad.

Una inmensa mayoría de estas personas mayores de edad, que llevaban estudiando toda su vida, era INCAPAZ DE EXPRESARSE en condiciones de transmitir una idea. Pero ya estaban en primero de carrera, no se podía volver a empezar con ellos y, si el nivel de la Universidad era el correcto, un nivel exigente que proporcionara una adecuada preparación, lo iban a pasar muy mal en los próximos años. Pero nosotros éramos los profesores de Economía, Derecho, Sociología, etc, no los de lectura, expresión oral y escrita, Lengua y Matemáticas. Todo esto tenía que haberse resuelto en los dieciocho años anteriores.

En los años posteriores todo empeoró. Cada vez capacidades menos desarrolladas, menos interés, más dejadez y por supuesto más exigencia de derechos. Como si plantear un nivel elevado en los exámenes supusiera una afrenta. Si un alumno no aprueba es porque el profesor es malo o el nivel inadecuado. Nunca porque el alumno es un incapaz. Y el profesor… que tuviera cuidado, porque si no entraba en cintura, quizás era mal valorado luego en las encuestas y podía tener problemas.

La respuesta del sistema educativo no fue aumentar la exigencia y la disciplina en los niveles inferiores, no. La laxitud se generalizó, el mimo al alumno se extralimitó, la autoridad de los profesores fue cuestionada y eliminada, los padres, tampoco ayudaron a que los alumnos mantuvieran el respeto y la cordura mínima que exigía el sistema, y los programas se adaptaron, con mucha pedagogía, eso sí, para nuevas formas de aprender, nuevas asignaturas y todo muy “light”, no fuera a ser que a alguien se le acusara de ser un defensor de aquello de “la letra con sangre entra”.

Para que no fuera así, todas las facilidades, si hay que bajar el nivel para que los niños no se esfuercen tanto y protesten, se baja. Si hay que reducir el número de horas, se reduce. Si hay que examinar cada dos temas porque no pueden estudiar cinco juntos, se hace. Si hay que regalar un ordenador portátil a cada uno, se regala. Si hay que reducir el número de alumnos casi a clases particulares, se reduce. Total, estamos en vacas gordas y sale dinero de todas partes… y si no, nos endeudamos y no pasa nada… porque tenemos la excusa perfecta y nadie se atreverá a discutirla: “es por la educación de nuestros hijos que es lo más importante, que es el futuro del país”.

Esta turba de hipócritas es la que ha regido los destinos de la educación en España y que ha vendido esto como una mejora de la calidad de la enseñanza y un paso más del “Estado del Bienestar”. Si tener menos horas lectivas, que los exámenes sean más fáciles, que no se pueda poner un cero por gañán que se sea, que los alumnos pasen y pasen de curso sin problema, que se tenga “libertad” para replicar a un profesor, para no hacer los deberes de toda la vida y para no valorar lo que la educación significa… si todo esto es una mejora de la calidad y del bienestar, el objetivo en estos años se ha conseguido al cien por cien.

Pero, por torpes que seamos, todos sabemos que no es así. Cuando no hay esfuerzo y dedicación. Cuando no hay horas y horas para llegar al conocimiento. Cuando no hay una disciplina y una exigencia que marque límites y objetivos. Cuando no hay una actitud de firmeza por parte de docentes y padres. Cuando no hay una actitud de entrega por los alumnos, sintiéndolo mucho, NUNCA podremos llegar a tener personas preparadas.

La calidad en la educación no está sólo en los ratios y en los materiales. Si se pueden tener, mejor. Pero la verdadera calidad siempre está en las personas que intervienen, en la dedicación de los docentes, en la actitud de los alumnos y en el apoyo de los padres. Sabemos que lo que he descrito antes no es “bienestar”, es una especie de letargo que produce una satisfacción más cercana a la del animal que a la de la persona, como ocurre con el caballo que se libra de una carrera aunque haya un toque de espuela o del perro que se zafa de una orden. Si las cosas siguen así, acabaremos por no querer ni al caballo ni al perro. No hagamos lo mismo con las personas, no nos creamos que ese letargo es bienestar, no nos creamos que no hacer lo que dice el profesor es un logro de la libertad porque el profesor es un elemento represor del sistema.

La verdadera satisfacción llegará a la persona cuando vea los resultados de su esfuerzo a lo largo de su vida. Llegará cuando vea todo el trabajo que tuvo que hacer para conseguir sus objetivos. Entonces se dibujará en su cara una sonrisa indescriptible, agradeciéndose a sí misma todo lo realizado. Sonreirá por los buenos y los malos momentos, y se acordará de los profesores “duros”, aquellos que le exigieron y con los que consiguió superarse. Aquellos blandos con los que “no había problema” no se recordarán porque lo importante no será tanto lo aprendido como la capacidad de esfuerzo que se llevó a cabo. Y si no, ¿por qué no pensamos un poco en ello, a ver a quién recordamos y a quién no?

Y ahora, la turba de hipócritas que ha hundido la educación y despilfarrado recursos sin ton ni son, está preocupada de nuevo por los problemas fundamentales, entre ellos seguramente estarán si hay o no crucifijo en las clases, si se ha puesto o no el belén en las Navidades, si se habla en un idioma o en otro, si se incluye una asignatura con la Historia de la Comunidad de turno o, ¿por qué no?, de la provincia, comarca, ciudad o incluso del barrio que, con unos dirigentes con un nivel de estupidez congénita adecuado, podría llegar a tener himno, bandera y hasta llegar a ser independiente. Esto es lo importante para ellos, para esas minorías ruidosas, como todas las minorías, porque creen que haciendo ruido van a tener más razón. No les resultará importante si los niños aprenden a leer y escribir en condiciones o si entienden los conceptos de la Matemática y comprenden la vida que les rodea.

Esto de leer y escribir será de la escuela antigua, no son conceptos modernos, pero por mucho que le pese a la turba de hipócritas, a mí en ese primer curso de la Universidad me habría encantado que los que estaban allí hubieran sido atendidos en su momento en condiciones y hubieran tenido mayor capacidad para entender los conceptos y para expresar lo que habían aprendido. En aquel momento fue tarde, pero ¿y ahora? ¿Seguiremos adoctrinando desde la política “progre” y absolutamente mediocre que se ha utilizado hasta ahora o seremos capaces de hacer que los alumnos entiendan y se expresen bien para que así puedan afrontar con firmeza y libertad con mayúsculas todo lo que su vida les deparará? Y en la vida complicada que hemos conseguido, unas cosas son difíciles, otras más difíciles y otras extremadamente difíciles, requieren mucho esfuerzo y no vienen caídas del cielo.

Con todo esto, ¿Creen ustedes que es necesario cambiar el sistema educativo? Yo creo que sí… y mucho. Seguiremos hablando de este tema, no cabe la menor duda.

Los nuevos emigrantes

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Logo featuring images of Cáhita dancers

Lo de la Economía Global no es ninguna broma. Aunque los niveles de globalización, según los expertos, aún son menores de lo que pensamos, se dan algunas facetas que evolucionan con rapidez hacia una pérdida total de fronteras. Lo podemos ver con internet; podemos buscar cualquier conocimiento, producto, servicio o simple curiosidad en cualquier momento, en cualquier idioma y con múltiples finalidades. Esto ha hecho que nos planteemos, como ya advertí en un artículo anterior, que podamos seguir haciendo lo mismo que hacíamos, pero que podamos venderlo en cualquier otra parte del mundo si hay medios para que llegue.

Esto que nos parece una enorme ventaja en el lado de la comercialización, visto desde el lado de los medios de producción, se puede convertir en un gran inconveniente. Claro que eso será según nuestra forma de pensar “no globalizada”. En nuestro mercado hay una necesidad limitada de recursos, mientras que en otros emergentes se necesitan recursos justamente de ese tipo que a nosotros nos sobra. Volvemos a los países emergentes, los de la América Latina, ademas de Rusia, China e India. Estos paises que están en un grado de desarrollo en algunos casos superlativo y que nos recuerdan a nosotros hace algunas décadas, cuando la deuda no nos ahogaba y se podía utilizar el gasto público como motor de la Economía. Algo que hicimos hasta que lo hemos reventado.

Y cuando hablo de recursos productivos, me estoy refiriendo a los humanos, claro está. Los demás pueden tener más arreglo con acuerdos comerciales internacionales para desplazar algunos a estos países o para utilizarlos aquí completando producciones de estas nuevas potencias (hablaremos de esto también en futuros artículos). Tenemos profesionales que ahora no son necesarios en el mismo régimen de trabajo asalariado en España, si bien será necesario también un ajuste inter regional. La solución para estos recursos expertos sólo tiene dos vías: EMPRENDER por su cuenta o SALIR a estas otras economías emergentes.

La teoría es sencilla, pero las dos soluciones necesitan el valor suficiente para ponerlas en práctica. Y las dos dependen de la mentalidad con la que se aborden. La primera de ellas es desarrollar una forma de pensar independiente y arriesgada que nunca se ha apoyado de forma suficiente en este país y que, por la acción de algunas ovejas negras, ha estado en algunos casos hasta mal vista. Este pensamiento tiene reminiscencias en las enormes dificultades que tiene que abordar cualquiera que quiera iniciar una actividad empresarial (permisos, licencias, todas las administraciones posibles pidiendo cosas, etc…)

Pero la segunda, salir al exterior, es aún más difícil en España. Nuestra tradición es trabajar en nuestra ciudad, a ser posible en nuestro barrio o en el centro, y a ser posible en el portal junto a casa. Cambiar de ciudad ha sido siempre un trauma para la gran mayoría y lo de cambiar de país ya era para aventureros, prófugos, gente desesperada o algún que otro especímen “raro”. Pero las cosas han cambiado, y no sólo afectan a los profesionales “reconvertidos”, también a los jóvenes recién licenciados. Profesionales brillantes con futuro, pero no aquí. Creo que debemos ser conscientes de esto. Los miles de estudiantes universitarios que están terminando sus carreras no podrán ser todos absorbidos por el mercado nacional, al menos en las especialidades que han estudiado.

Esta situación nos lleva a varios de los interrogantes que habrá que abordar con respecto a la educación, algo que haré en próximos artículos. La Economía Nacional sólo puede absorber en cada momento un determinado número de profesionales en unos sectores y con unas dedicaciones específicas. Los demás no serán necesarios en aquellas materias para las que han estudiado. Entonces…¿debe cada persona estudiar lo que quiere realmente? ¿aunque luego no tenga salida…y lo sepamos de antemano? Y lo que es más importante para la Economía, ¿debe el Estado financiar estos estudios sin salida en nuestro sistema? Sea como sea, está claro que el Estado, gran padre, debe llegar a un difícil equilibrio para que el sistema educativo, en este caso el superior, funcione y cubra las expectativas del país.

Pero, de lo que se trata hoy es de ser conscientes de que muchos de los universitarios que han terminado recientemente sus estudios o que lo van a hacer próximamente, tendrán que ir a trabajar a una de estas economías emergentes, si realmente están interesados en hacerlo en su disciplina. La alternativa será intentar trabajar aquí, pero en otra cosa que probablemente no tenga nada que ver, no ya con su especialidad, sino con su carrera en general o incluso con su nivel de estudios. Si la persona está satisfecha por los estudios realizados y conforme con trabajar en otra cosa, no habrá problema, salvo la pérdida parcial comunitaria de la inversión realizada en esta persona. Pero si pasa a la EXIGENCIA al “gran padre” de que haya un puesto para ella, que sepa que ni este sistema económico, ni ningún otro puede “pintar” un puesto a su medida porque esto no funciona así.

Miento un poco en realidad, que me perdone el lector. Porque la verdad en los últimos años es que se han “pintado” muchos puestos en las administraciones y empresas públicas y otras entidades político-sociales, que nos han costado el dinero a los contribuyentes. Ya conocemos los resultados, por eso podemos reafirmarnos en que las cosas no funcionan así y sólo deben utilizarse y consumirse los recursos necesarios para la producción y en concreto, los más rentables para la misma.

It's what's for dinner, tonight.

Aquellos universitarios que estudiaron una disciplina por vocación o por pasión o simplemente porque creían que se podrían labrar su futuro ahí, y lo siguen pensando, deben adaptar su mente a este mundo globalizado y considerar como opción la de buscar el trabajo allá donde se necesite su conocimiento. Sinceramente pienso que si personas brillantes deben salir para realizarse profesionalmente, este sentimiento y esta situación deben asumirla con serenidad. Porque será mucho mejor que llegar a irse del país porque se han convertido, como dije antes, en “gente desesperada” que deja atrás una tragedia social.

Siempre estaremos orgullosos de los profesionales que triunfan en el extranjero porque sentimos su triunfo como algo nuestro. Siempre estarán también los que ven el lado negativo y piensan que “vaya país este que no tiene trabajo para su gente” y “vaya inútiles los dirigentes que no saben arreglar esta situación”. Yo estoy mejor entre los primeros. Los que piensan en negativo en España ya los tenemos casi como “ruido de fondo” en nuestras vidas y cada vez les hacemos menos caso. Y el problema del ajuste fino de la educación y los recursos, lo trataré en otro artículo más adelante, cuando yo mismo consiga que mi mente sea más global.

Cosas que se han hecho bien en tiempos de crisis

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SIN EDITAR

Tenía una deuda con todos los que leen lo que escribo desde uno de los primeros artículos que titulé “Otra vez el fin del mundo”, porque referí que en los tiempos de crisis, no todo se hizo mal. Es verdad que algunas veces la Economía es como una fiesta. Muchos, tendríamos que decir que la mayoría, comen, beben, bailan y se divierten sin molestar. E incluso la diversión es mayor porque es colectiva, porque todos lo están haciendo. De lo contrario, vaya aburrimiento de fiesta. Igual que en la Economía, la actividad de todos los que intervienen refuerza el sistema completo y beneficia a todos.

Claro que en las fiestas hay siempre quien se emborracha, se va a la pista con la copa llena, y se le cae el vaso al suelo. O se sube a una mesa a demostrar sus dotes atléticas y al final acaba en el suelo con toda la vajilla. Si el problema solo fuera suyo, tampoco pasaría nada extraordinario, pero siempre el borracho acaba manchando a los demás y, lo que es peor, probablemente acabe con el ánimo de la fiesta. Lo mismo que ha pasado con algunos sectores en nuestra Economía. No han respetado las buenas prácticas, se han llenado de ambición, y han acabado manchando a todos. Al final hay que salir al rescate de estos sectores de la misma forma que a la fiesta acaba llegando la ambulancia para poner la inyección que evite el coma etílico al bailarín de la mesa.

Pero de lo que quiero hablar hoy es de los que se han divertido en la fiesta, sin molestar a nadie y colaborando con el ánimo general de todos. De los sectores y profesionales de la economía que han sabido evolucionar en estos años, que han crecido razonablemente, que han innovado y que han sabido anticipar nuevos tiempos, aunque ahora, de momento, se vean “pringados” también por el mal hacer de otros.

Hay empresas que supieron ver que el crecimiento tenía límites y en lugar de lanzarse a una aventura desmesurada basada en eventualidades, mantuvieron su tamaño y su calidad. Se verán afectadas también por los malos tiempos, pero tendrán más oportunidades para salir del atolladero. Otras iniciaron su actividad en sectores incipientes o en expansión y siguen siendo necesarias y creciendo, como las relacionadas con el sector tecnológico de la informática y las telecomunicaciones. Algunas otras mantuvieron los mismos negocios pero aplicando recursos distintos para su producción, con lo que dimensionaron, no porque la crisis se lo exigiera, sino de una forma natural por la evolución de su producción y su estilo de empresa.

Otras empresas buscaron mercados sustitutos de aquellos que comenzaban su caída libre y volvieron su mirada al exterior, a países que se iban a convertir en nuevas potencias en poco tiempo, como así ha sido. Su pretensión fue hacer lo mismo pero vendérselo a otros, por lo que su innovación fue su sistema de comercialización y los mercados que abrían. Muchos profesionales también se ajustaron, viendo que la gran empresa ya no daba seguridad, y han empezado actividades por su cuenta, bien relacionadas con lo que han hecho durante muchos años, bien cambiando por completo una vida de rutina que no les llenaba.

Como denominador común, la aplicación intensiva de tecnología, cada vez mayor, es un avance innegable sin marcha atrás. Las posibilidades de apertura de mercados que se pueden conseguir con el comercio online pueden ser puertas de salida muy importantes. Tenemos mucha experiencia en cosas bien hechas y, lo que es un gran valor, en cosas muy mal hechas que deberemos saber evitar, tanto nosotros, como aquellos con los que a partir de ahora trabajaremos, sea cual sea su continente.

Creo que merece la pena estudiar los casos de empresas y profesionales que han evolucionado de forma prudente, como deben hacerse los negocios, y aplicar soluciones y criterios parecidos. Creo que las empresas, y los correspondientes empresarios, deben hacer un planteamiento serio sobre el tamaño al que deben llegar sin provocar un riesgo importante porque la actividad se les empiece a ir de las manos

Creo que debemos hacer que las tecnologías de la comunicación estén en cualquier cosa que hagamos porque hoy en día son compatibles la artesanía y la tecnología punta y siempre la tecnología puede y debe ayudar. Creo que los profesionales debemos tener iniciativas y poner nuestro conocimiento para su utilización en nuestro sistema. Y creo que es necesario aprender nuevos idiomas como el portugués, el chino o el ruso (el inglés lo damos por hecho), porque muchas oportunidades para los que ya llevamos años trabajando, pero, sobre todo, para los jóvenes que necesitan incorporarse a los mercados de empleo, vendrán por este camino.

Y, además, todos debemos dedicar un momento para pensar si necesitamos de verdad consumir todo lo que consumimos y si eso nos acerca más a ser felices. Porque la reforma de nuestro sistema productivo, la sostenibilidad de los recursos y la mejora del medio ambiente en el que vivimos, no depende sólo de las empresas. Cuando consumimos, llevamos a cabo un acto de responsabilidad también muy importante. Pensémoslo.

Captar negocio desde la acción formativa

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Back to work Project 365 Day 351

Este es otro artículo que escribí hace ya varios años, en noviembre de 2006 en concreto, y que he recuperado de la Revista Capital Humano. Se trata de algo sobre lo que hablaré en próximas entradas en el blog dedicadas a la formación como columna vertebral del progreso humano.

¿Por qué nos formamos los humanos? ¿Por qué nuestras necesidades van más allá de lo estrictamente necesario para sobrevivir? ¿Por qué hemos acumulado como especie un conocimiento muy superior al que necesitamos para este fin? Creo que hemos llegado a aprender por placer en muchos casos, que el saber no es ya un medio sino un fin en sí. Pero lo discutiremos en otro momento.

En lo que atañe a este artículo de “Capital Humano”, y viendo la situación de las Cajas y lo que ha pasado desde entonces, hay algunos párrafos que me causan, yo diría que incluso un profundo dolor que ya expresé en un post anterior, “La empresa sin alma”. En él hacía alusión a las frases grandilocuentes que se habían pronunciado en las empresas sobre sus recursos humanos y que quedaron vacías en cuanto vinieron los problemas por la actual crisis moral y económica.

Pero resulta que este artículo lo escribí yo, una persona comprometida con mi trabajo y criterios, responsable de la formación de esa empresa y que creía en lo que estaba haciendo para ayudar a los profesionales de mi organización. Ligar la formación a resultados y actividades del día a día, con objetivos reales y sobre las tareas fue un éxito por la implicación de todos los que intervinimos: el equipo de formación, los formadores internos, los externos de Epise y, sobre todo, los participantes que pudieron sentir calor y ayuda en momentos en los que creo que les hacía falta.

Esta cercanía de la formación a los objetivos, de la posible especialización excesiva, o del momento en que esta especialización es requerida, son cuestiones difíciles pero apasionantes que trataremos para todos los niveles de la educación, desde la guardería a la empresa o al calor de un sofá en el rincón más acogedor de nuestra casa

Gracias a los amigos de Epise, que me invitaron a participar con esta ponencia en sus jornadas de estudio de Granada del año 2006 y que dio origen a este artículo de Capital Humano.

Artículo de la Revista Capital Humano: “Captar negocio desde la acción formativa” (noviembre 2006)