política

De la corrupción al esperpento (continuación)

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Artículo continuación del publicado el 12 de febrero de 2013 con el mismo título (“De la corrupción al esperpento”).

esperpentoCentrada la situación de relajación generalizada de las costumbres de cumplimiento de normas, mínimo respeto al prójimo, laxitud en la disciplina personal, etc, etc… vemos justamente en el otro extremo la hipocresía de los que se llevan las manos a la cabeza y en seguida exigen dimisiones acompañados de la charanga permanente de la política española.

De un lado, los acusados, con la “mierda” (con perdón) al cuello, y de otro, las moscas acudiendo y regodeándose en ella. Los primeros han decidido en este caso que van a hacer públicas sus declaraciones, cuentas y todo lo que es de su entorno privado. Los otros, que se ven ahora cogidos en su propia trampa, dicen que eso no explica nada y tampoco es que les falte razón. Pero también los acusados les exigen que sus cuentas se hagan públicas. Respuesta… “si, pero vamos a hacer un proyecto de propuesta de estandarización y homogeneización de la documentación necesaria que permita la adecuada comparativa de los conceptos…..”.

En definitiva, que salvo presión mediática no lo van a hacer, porque esto será tan largo que cuando se llegue a alguna conclusión, ya todo habrá pasado de moda y estaremos hablando de otra historia. Además no cabe duda de que es una de las idioteces más extremas que se han visto en los últimos tiempos, tanto que parecería ideada por nuestro anterior presidente, Mr. Bean, que estará ahora tranquilo en su casa pasándolo en grande después de haber dejado el país patas arriba.

Mucho ojo, mientras el partido del gobierno, en el que más de cuatro han metido la pata… y quizás también la mano, está contra las cuerdas defendiéndose y la oposición está haciendo un ejercicio de irresponsabilidad supremo y la charanga política, compuesta por la izquierda ridícula y los nacionalistas de hace dos siglos, está disfrutando dándoles a unos y a otros a diestro y siniestro como si ellos tuvieran la razón y fueran las víctimas… mientras pasa todo esto, la capacidad para resolver los problemas importantes de este país se ha venido a mínimos.

La forma de ser española tiende a creer cualquier cosa negativa que se filtre en un medio de comunicación… ¿imparcial? A partir de ese momento, estamos dispuestos a patear, dilapidar y machacar al objeto de la crítica sin atender a ninguna otra razón. No es la primera vez. Luego a lo mejor resulta que se trataba de una burda maniobra de desprestigio, pero eso quizás no merezca más que una pequeña anotación en una página de las que menos visibilidad tenga en el periódico que desató el escándalo sin pensar en el mal que le haría al país. Un daño que se nos hace a todos, amparándose claro está, en la libertad de información y en la “obligación” de informar por parte de los ¿periodistas?…o mejor, de unas personas que han estudiado una carrera de periodismo, porque una cosa es estudiar una carrera y otra ser un profesional de la materia. Pero el mal ya quedó hecho, “calumnia que algo queda” decimos por aquí.

¿Quién se beneficia de todo esto? En este caso está claro. Los que perdieron el gobierno por haber tenido uno de los grados de ineptitud más elevados de la Historia de España y que quieren recuperarlo cueste lo que cueste. Aunque no sepan lo que podrían hacer si se volvieran a sentar en la poltrona y de dónde iban a sacar dinero para volver a derrocharlo y dejarnos otra vez en la miseria. Pero esto no es importante, o al menos lo más importante que tratamos aquí.

Lo importante es que, en una situación difícil como la que vivimos, no nos importa destruir lo que sea, aunque se trate del propio prestigio del país, de aquello gracias a lo que podríamos salir adelante, con el objetivo de ver arrastrándose a los contrarios. Que no existe la humildad suficiente para admitir que tenemos defectos y hay que mejorar y que exigimos a los demás un nivel que se relaja cuando nos miramos a nosotros mismos. Y que esta forma de ser y pensar deteriora la credibilidad de España ante el asombro y la preocupación de todos los de fuera, que tienen las mismas intrigas, pero que las tratan de distinta forma.

A mí personalmente me trae sin cuidado la declaración de la renta del presidente del gobierno, del líder de la oposición y de los de la charanga. Creo que son cuestiones privadas que no deben airearse. Creo que una máxima responsabilidad y una dedicación tan exclusiva como la de un presidente del gobierno DEBE tener uno de los más altos sueldos del país y si pensamos que el presidente o un ministro debe tener el sueldo de un peón… mal vamos. Porque la remuneración debe ir en función de muchas cosas de las que hablaremos otro día, pero desde luego seguro que el esfuerzo, la dedicación, la valía y los resultados deben considerarse.

Si alguien trabaja en un cargo público y en un partido, deberá tener DOS sueldos porque tiene dos trabajos y cotizará proporcionalmente y tributará proporcionalmente. Y si el problema de los dos trabajos es de exclusividad en la dedicación por cualquier razón, la ley de incompatibilidades lo fijará y la persona tendrá que elegir. Para trabajar y no cobrar ya están las Hermandades, ONG y demás organizaciones humanitarias.

Y no me importa la declaración de esta fauna porque entiendo que existen organismos de control en los ministerios de Hacienda, Economía e Interior que van a conocer al céntimo las materias económicas y al milímetro los movimientos de estos políticos, como lo hacen con los míos. Y si alguien no cumple deberá pagar como tendría que hacerlo yo y en la proporción correspondiente a su delito. Y lo que yo quiero como ciudadano es que esto funcione bien y no que se haga un sumario público en la plaza mayor por quienes menos información tienen.

Yo no quiero una amnistía sino una persecución fiscal donde estén las bolsas de fraude que hagan rentables a los equipos de inspectores del Estado. Y quiero que esos equipos sean implacables en estos casos en los que las personas ostentan un cargo público. Yo no pido que los políticos no tengan otros negocios o que tengan que vivir en la miseria porque si hacen alguna ostentación son sistemáticamente vapuleados sea o no verdad lo que se dice. Pero quiero que todo eso sea estrictamente controlado y si hay irregularidades respondan por ellas… como yo ante las mías.

No nos merecemos un linchamiento público y sucesivo de unos y otros. No nos merecemos el espectáculo lamentable que están dando. No nos merecemos el desprestigio que se está causando al país. No nos merecemos este esperpento. Pero tengo claro que, hablando de cargos públicos, tan corrupto y deleznable es el que hace negocios ilegales con fondos privados o públicos, como el que no tiene escrúpulos para atentar contra la estabilidad económica del Estado y anteponer su beneficio personal o de partido al interés general de su país.

De la corrupción al esperpento

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Ética
Ética (Photo credit: cassimano)

Dicen que si no hay más corrupción en este país es porque no tenemos más oportunidades. Y estoy de acuerdo pero sin estarlo. Cuando llegan las navidades, muchas patas de jamón viajan de un sitio a otro y aparecen por muchas casas. Y muchas cestas también. Y muchas cestas con patas de jamón también. Sería difícil trazar la línea entre lo que es un “agradecimiento” a personas clave por los negocios realizados y el “intento de soborno” para influir en negocios futuros.

También alguna vez habremos dicho todos que no nos hace falta factura y por lo tanto nos saltamos el impuesto. Bueno…no todos, es posible que uno o ninguno de los ciudadanos de este país las pida siempre… lo dejaremos en una gran mayoría. Este importe que al final no se declara va a una caja innombrable definida de forma habitual con la segunda letra de nuestro abecedario. Y cuando esto se da en múltiples ocasiones y la caja empieza a llenarse, a algún empresario se le puede ocurrir utilizar estos fondos para pagar los incentivos a sus trabajadores haciéndoles el favor de que tampoco ellos lo tengan que declarar. Uno o ninguno de los trabajadores quizás se niegue a recibir ese salario “bajo cuerda”, pero la mayoría sí que lo acepta. Total… ¡Hay tanta gente haciendo chanchullos que esto es una minucia…!

Así empieza la bola a hacerse cada vez más grande y nos instalamos en la normalidad de que ocurran algunos pecadillos sin importancia en tales o cuales cuentas. Y luego en algunos casos va a ser difícil salir y en otros, un comportamiento, aunque subsanado, nos perseguirá toda la vida. Algo sobre esto, brillante como todo lo que hizo, nos dejó Aristóteles en su Ética a Nicómaco, una obra que en estos tiempos tan convulsos deberíamos tener como libro de cabecera… todos.

Sin embargo, cuando aplicamos el término “corrupción” que ya de por sí suena mal, estamos hablando de alguien sin la más mínima vergüenza para embaucar, poner trampas y manipular a todo lo que le rodea y que salpica a todo el que haya estado cerca en algún momento. Parece que lo demás que he comentado no lo es. Y por poco que nos hayamos acercado a una persona de estas, al final, acabaremos mal. El Partido Popular conoce esto y habrá seguro dentro quién supiera lo que estaba pasando y quién se ha enterado ahora. Parece que fondos privados fueron utilizados para financiar al partido, descontando una considerable cantidad que fue a parar al bolsillo del principal implicado “por sus gestiones”. Y ahora todos a ver qué excusa había, cómo se ven afectados, etc, etc…

El Partido Socialista, principal elemento de la oposición y único en realidad significativo por el momento, se lleva las manos a la cabeza escandalizado, como si no hubiera roto un plato en su vida, como si no hubiera tenido problemas con algún tipo de fauna, los “reptiles” creo que eran los que les dieron más de un mordisco. Parece que en Andalucía, que sepamos, fondos PÚBLICOS, si… si, esos cuya gestión responsable encomendamos a nuestros dirigentes, fueron utilizados para favorecer a diestro y siniestro a sus “simpatizantes”. Y luego, si quieres que algo no se resuelva, nombra una comisión. La solución más propuesta, o la única propuesta, por la izquierda ridícula de este país, también llamada Unida. Y eso hizo la comisión… Nadie sabía nada, nadie fue responsable…un cabeza de turco que era imposible que trabajara solo, pero que se “come el marrón”, no sabemos a qué precio, que también vendrá o habrá venido de fondos públicos, y asunto cerrado, a otra cosa mariposa.

Y qué podemos decir del urbanismo de los Ayuntamientos de todos los colores en los últimos veinte años. Un indicador importante habrá sido el incremento de la demanda de máquinas destructoras de documentos cuando había un cambio político en las entidades locales.

Con este estado de la cuestión, Cristo lo dijo bien claro en los Evangelios: “quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pero parece que no está de moda ser cristiano, porque las piedras llueven en cuanto alguien se “resbala”. Pero… “prepárate que ya me tocará a mí”, dice el apedreado de turno. ¡Por favor!… ¡que hasta el Papa dimitió ayer…!

Y yo me pregunto: mientras tanto… ¿qué pasa con el país?… COMIENZA EL ESPERPENTO…

Como sé que este artículo es muy largo para internet, escribiré “la segunda parte” en la siguiente entrada. Queda hablar de la situación esperpéntica que estamos viviendo y de cómo creo, en mi opinión, que habría que abordar estas cuestiones… que tienen para rato…

Huelga General 14N, una nueva fiesta

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A portrait of Karl Marx.

En un artículo anterior comentaba que era importante hacerse fuertes en los puntos de nuestra economía en los que éramos líderes e incluso estábamos subiendo, como el turismo. El 14 de noviembre es día de fiesta sindical, se trastocará el país entero para la justificación de las grandes organizaciones y sus líderes y la satisfacción de las pequeñas que viven todavía ancladas a los tiempos de Marx. Saldremos de nuevo en las portadas de todos los periódicos mundiales, nos asociarán de nuevo a Grecia y perderemos unas decenas de miles de visitas en los próximos meses hasta que la cosa se olvide.

Pero, ¡Y lo contentos que se van a quedar todos esos militantes recalcitrantes con el día que van a pasar…! Los veremos felices con sus megáfonos, panfletos, pancartas y pegatinas, que quedarán fijadas en todos los sitios que incomoden al resto de ciudadanos, para que no pase desapercibido el mensaje. Gritarán pareados ingeniosos contra el poder, el gobierno, los corruptos (mejor que se miren ellos también), por supuesto los bancos… y a favor del pueblo, los trabajadores, los desheredados de la fortuna, etc, etc… Ya nos sabemos todo esto de memoria de trillado que está. Que maravilloso día de lucha van a pasar.

A las 12 de la noche se abre la veda para que unos compañeros puedan criticar, insultar o despreciar a otros que también están en su derecho de no estar de acuerdo y trabajar. ¿Y cómo se hace esto? Pues quizás se zarandee algún coche, quizás vuele alguna piedra, quizás algún globo con pintura, quizás algo lo raye al entrar en la fábrica… O a lo mejor hay que pasar por debajo de una pancarta puesta en la puerta o escuchar palabras no muy agradables de “compañeros” de trabajo que a lo mejor hace algún que otro año que no trabajan porque están liberados. Hay muchas maneras y todas se usarán.

Pero a pesar de todo esto, la gran realidad es que, de una forma u otra, la mayor parte del país estará funcionando, con cierta incomodidad, pero lo hará. La huelga no es igual en grandes fábricas que en el pequeño comercio, en el centro de las ciudades o en los barrios, a las nueve de la mañana o a las doce. Cambia según la incidencia mediática, porque lo que sí hay que reconocer es que eso lo manejan bien. Si hay cámaras, se cerrarán tiendas en tal calle, si no las hay puede que sí, puede que no. Y en la pasada huelga general tuvieron un acierto importante: la gran manifestación, el acto culminante de la misma, lo convocaron por la tarde noche. Así pudieron también asistir los que ese día estuvieron trabajando para decir que la participación había sido masiva… que no lo fue.

Estoy convencido de que para los líderes sindicales fue un alivio que el Partido Popular ganara las elecciones. Tienen sentido sólo si hay conflictos. Por eso les interesaba un gobierno que fuera capaz de asumir las medidas que se están llevando a cabo y que ellos en la intimidad de sus despachos saben que no hay más remedio que tomar hasta enderezar la situación después del desgobierno y derroche anterior. Antes parecía incongruente protestar contra un gobierno de izquierdas y progresista, con lo que su posición fue incómoda durante mucho tiempo. Ahora pueden dar rienda suelta a su protesta y demagogia.

¿Y el mensaje?, ¿Cuál es el mensaje? Los carteles dicen:

NOS DEJAN SIN FUTURO – HAY CULPABLES – HAY SOLUCIONES

Otros” nos dejan sin futuro, hay culpables… pero son “otros”… nosotros no hemos hecho nada… qué malvados son los otros, como me los encuentre… Y lo último, “hay soluciones”, pero puesto en letra más pequeña, eso ahora importa menos. Tanto menos importa que ninguno de ellos se ha dignado, o quizás no ha sido capaz de dar ni una sola. Que las den también los “otros”. Ninguna propuesta, sólo protesta estéril que servirá para justificar a los grandes líderes y las maquinarias de estas organizaciones, alguna de las cuales se apuntó también a los ERE hace algunos meses.

A todo esto, la foto de los carteles es de la pared del portal de la casa donde yo vivo. Yo supongo que a partir del jueves, el día después del 14N, pasarán los que los pegaron (para informar) a limpiar la pared, igual que arreglarán los cajeros, bancos, señales de tráfico, cristales de comercios esquiroles, etc, etc, perjudicados por los más enaltecidos y por los que siempre se apuntan a romper sea cual sea la concentración. Pero me temo que no, que eso correrá por cuenta de todos.

No hay mensaje claro, no hay ni una sola propuesta, ¿cuál será el resultado de esta huelga? Nada, o a lo mejor sí obtenemos algo… un poco más de desprestigio internacional, que nos vendrá de perlas y unos ingresos extra en el sector de impresión (por las pancartas, carteles y pegatinas). Quizás con el coste de hacer la huelga en pancartas, desplazamientos, suciedad, destrozos y, sobre todo, horas de trabajo, pudiera crearse un interesante fondo para ayudar a resolver alguno de los problemas que tenemos en el país o al menos para que algunos bancos de alimentos pudieran ampliar sus servicios.

Desahucios: ¿De quién es la culpa?

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Personas

Desde que Aristóteles enunció en su “Ética a Nicómaco” aquello de que en el término medio está la virtud, la idea del equilibrio ha perseguido a la humanidad en todos los aspectos de la vida. Pero a pesar de que reconocemos la veracidad de este antiquísimo principio, nos empeñamos en no hacerle caso de forma sistemática y vamos de un extremo a otro.

Es importante que los dos partidos mayoritarios del arco parlamentario se pongan de acuerdo para actualizar una ley muy antigua y para establecer medidas de urgencia ante la situación de alarma social que se está generando. Pero es importante también que sepamos asumir el origen de las distintas situaciones y reconocer que no todos los desahucios que se producen son iguales, ni su origen tampoco.

Pues de la misma forma que cuando hay un accidente entre un coche y una bicicleta, la tendencia es a criminalizar al conductor del coche (pobre ciclista indefenso), en estos momentos con el tema que nos ocupa también podemos estar criminalizando “sin saber” la realidad de las situaciones. Es posible que el ciclista se hubiera saltado de forma imprudente un semáforo y cruzado una avenida por la que venía el coche de forma correcta. Y es verdad que siempre hay que exigir que los que conducimos vehículos a motor de todo tipo tengamos en cuenta estas circunstancias que puede hacer que otros vehículos de menor peso o peatones salgan muy perjudicados. Pero es inexcusable la total exigencia de responsabilidad que hay que hacer al ciclista o peatón, que debe asumir también las consecuencias de sus actos.

Somos un país de extremos y en el último caso tan sonado de suicidio “por el desahucio”, se trataba de una persona que trabajaba como responsable de recursos humanos de una empresa, y que había sido concejal de uno de los partidos de implantación nacional. Por lo tanto no estamos hablando de una persona sin preparación a la que el maléfico Banco engañó con su hipoteca haciendo que se endeudara hasta las cejas con promesas de un país multicolor y maravilloso donde todo iría bien. Creo que habría que investigar más en los motivos del suicidio de esta persona y no quedarnos sólo con el hecho del desahucio, que, sin duda, también sería uno de los granos de arena de esa montaña.

Hemos alentado la propiedad, la multipropiedad y las propiedades múltiples, es cierto. Pero entrar en el juego es una decisión de cada persona y de cada familia, la situación se ha ido endureciendo con el tiempo y hemos podido tomar medidas y no en todos los casos se ha hecho. Se ha alentado la ambición pero este es un vicio de la persona, no de una colectividad ni de un estado, y es la persona la que puede ponerle freno con una forma distinta de vivir.

Debemos asumir nuestros errores, los que nos llevan a situaciones difíciles. Y desde esta posición de reconocimiento y de humildad, pedir la ayuda necesaria, sí. Y digo pedir, no exigir, porque nadie nos obligó a vivir durante años por encima de nuestras posibilidades con una vanidad que parecía no tener límites. Esta creo que debe ser la postura del peatón o del ciclista de ese accidente.

Y la del conductor, o la de la autoridad que llega al lugar del suceso, ahora será la de aquel que no sin razones en su lado, es capaz de dar una salida digna para que todos sufran lo menos posible y el problema se arregle. Que los daños se repongan cuanto antes y que la vida continúe para todos. Los Bancos pueden aflojar un poco la tensión en la cuerda, porque están recuperando viviendas para al final meterlas en un saco que tampoco tiene salida y que acabarán en el tan traído y llevado “banco malo” por menos de la mitad de su valor. El Estado puede utilizar parte de los millones y millones de fondos destinados a la banca para crear y fomentar el alquiler de forma que todas esas viviendas sin salida puedan ser utilizadas, quizás por sus antiguos propietarios pero en lugar de en una situación de propiedad en una de alquiler que sea razonable para el estado de nuestra economía.

La culpa de los desahucios la tiene todo el que ha intervenido: El Banco (que ahora es el malo de la película, pero que era muy bueno cuando nos dio el crédito) por la ambición sin límites y las prácticas incorrectas que ha realizado, el Estado porque ha mirado para otro lado y ha permitido esas prácticas con un regulador que ha llegado a la ridiculez. Pero una parte importante, fundamental de esa culpa, la tenemos los particulares que, con los cantos de sirena del maldito “Estado del Bienestar”, hemos entrado en un juego de búsqueda sin condiciones de la riqueza material que nos está ahora hundiendo en la mayor de las miserias.

Es necesario que entremos en otra era, en la que usemos la Economía para una mayor realización personal, para apostar por los intangibles que nos hacen más persona, que por lo material que nos inclina a la barbarie.

Elecciones en Galicia y País Vasco, los dos extremos de España

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Las elecciones de este fin de semana, algo que merece comentario aunque sea breve. Son los dos extremos de España. Uno, el de Galicia, que ha sido valiente, reconociendo un trabajo sensato de un equipo de gobierno sensato. Un pueblo que ha hecho de tripas corazón para reconocer que los sacrificios eran necesarios y que, de esa manera, en algún momento se verá la luz al final del túnel, y no con discursos de falsa política social sin fundamento porque no hay recursos para aplicarla.

El otro, temerario, el del País Vasco, algo a lo que ya nos han tenido acostumbrados. Una sociedad que permite que las armas tengan respaldo social y estén en su parlamento. Esto no debería ser así por muy frustrados que estén los vascos con sus dirigentes. Es evidente que hay fallos en nuestro sistema democrático que permite que los que no lo son entren en el sistema para, sin duda, intentar dinamitarlo. ¿Se pondrán ahora de acuerdo la derecha nacionalista con la extrema izquierda nacionalista y terrorista para gobernar primando a sus cantos de sirena antes que el bienestar de su propio pueblo? Tendremos que ver atentamente lo que ocurre.

He leído hoy que al final se tiene lo que se vota y así entiendo que será. Si no, miren en Andalucía, corrupción y atraso, después de treinta años con el mismo gobierno. Al menos, tanto en Galicia como en el País Vasco, al igual que se hizo a nivel nacional, se ha dado la espalda al partido que nos ha traido al país esos regalos por su absoluta incompetencia. Lo que en Andalucía no tuvimos el valor de hacer, con tanto “miedo” y tantos “fantasmas del pasado… muy pasado ya”.

Todos necesitamos un momento para pensar en nuestra realidad política y social. Busquémoslo, porque nos hace falta, mucha falta.

Pero, ¿qué clase de independencia quieren?

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De vez en cuando, y sobre todo cuando se quieren tapar incompetencias en la gestión o incluso problemas mayores, aparecen las aspiraciones independentistas en según qué comunidad española.

Desde hace unos meses toca Cataluña, la más activa en este tema en los últimos años. Con toda seguridad, en los gobiernos “forzados” que montaron los socialistas catalanes para tener una mayoría “estable”, tuvieron que doblegarse ante las peticiones pintorescas de sus socios extremistas que nos llevaron a situaciones que todos recordamos como la de la prohibición de las corridas de toros, algo que desde luego nada tenía que ver con el maltrato animal como se defendía, sino con la eliminación de la que se llamaba “fiesta nacional”… de España, claro, por eso allí no se podía celebrar.

Así, llegamos a que Cataluña era todavía más diferente y más peculiar. No había en aquel momento problemas más importantes que tratar y que afectaran a más personas en esa comunidad, como la pérdida de empleo galopante que ya se cebaba con toda España.

Toda esta situación de charanga tapó el desastre en la gestión de gobierno, por supuesto permitido e incluso alentado por el gobierno central, que era igual de desastroso o incluso peor hasta llegar a forjar una de las etapas de mayor sinsentido, desgobierno y desprestigio de España en el mundo, cuyas consecuencias estamos pagando ahora.

Así las cosas, el rey Arturo llegó a Cataluña para arreglarlo todo. Pero no contaba con la magnitud de la situación con la que se iba a encontrar, lo mismo que ha pasado con el gobierno central. Nos hemos gastado en los últimos años hasta el dinero necesario para el próximo lustro. ¿Y ahora qué?… Pues a recortar en todas partes, por culpa de los anteriores (y esto es cierto, por supuesto), pero es impopular y nos quitará votos. Pues también por culpa del gobierno “de España”, que no el de Cataluña, que no nos da TODO lo que le pedimos (y esto también es cierto, faltaría más). Pero sigue la impopularidad.

Y como el rey Arturo no quiere dejar de ser rey, es “Más”, quiere llegar a ser emperador, no se le ocurre otra cosa que alentar el independentismo como solución de todos los problemas. Podría haber propuesto medidas de política económica, pero iban a ser muy duras… Podría haber instado a la colaboración entre las autonomías dado el innegable peso de Cataluña, pero así quizás no tenía tanto protagonismo… Podría haber colaborado con el gobierno de la nación (el de Madrid, que dicen ellos), pero de verdad, no como lo ha hecho, pero entonces hubiera sido tachado de centralista… Entonces mejor seguir la charanga, como los anteriores, y así se tapa todo: ¡Queremos la independencia!. ¡Qué emocionante!… ¡Vamos a hacer Historia!

Pero los humanos nos endiosamos algunas veces con estas cosas y eso es lo que ha ocurrido. La aspiración a emperador es muy atractiva, pero ahora toda la euforia y efervescencia que ha provocado hay que traerla a la tierra para ver qué supone esa independencia y cómo se hace.

En primer lugar cómo se asegura que el sentimiento y la necesidad permanezca. Normalmente suele ser haciendo ver que el que quiere ser independiente es mejor que el resto que se queda en el pais del que se separan. Es así, siempre van por ahí los tiros. “Nosotros somos mejores, trabajamos más, somos más inteligentes…y más listos, que no es lo mismo, y el resto es una panda de aprovechados que no hacen nada más que nutrirse de nosotros y chuparnos la sangre para vivir bien sin dar un golpe.”

Esto de sembrar el odio ya lo conocemos y sabemos que se puede hacer, y en realidad van bien encaminados y lo están consiguiendo. Pero hay una parte más dificil. Cuando hay independencia, hay independencia, no valen medias tintas. Y ahora tienen que empezar a responder a cuestiones de estado porque…¿Cataluña tendría ejército y política de defensa?, ¿Los asuntos exteriores con “España” cómo se articularían, fronteras, aduanas, pasaportes…? La gestión administrativa que lleva ahora el gobierno de España, desde la Hacienda hasta un pequeño detalle…las identificaciones de cada ciudadano, ¿cómo se traspasarían? Y sobre todo… ¿Quién paga todo esto?… suponemos que el nuevo gobierno del estado Catalán y su recién estrenada Hacienda.

Y mientras la élite política y toda la corte de advenedizos que buscan alguna notoriedad y que siempre están a su alrededor siguen pensando en las grandezas del nuevo estado sin responder a las cuestiones anteriores, está el pueblo catalán, con sus problemas reales que probablemente no tienen nada que ver con que sean independientes o no, con que sean parte de España o no. Está el pueblo que no fue a las manifestaciones, e incluso muchos de los que fueron, que tiene su trabajo y que en ese trabajo tiene relaciones con el resto del Estado, con españoles de otras comunidades a los que les tendrán que estar continuamente respondiendo qué pasa allí, y qué pasará en el futuro.

Y están también los que no tienen su trabajo, y están igual que otros muchos españoles de otras comunidades y que se beneficiarían de una solución más global en lugar de achicar el terreno donde se de solución a sus problemas. Y no es honrado utilizar esas situaciones personales críticas para azuzar el odio contra el resto de comunidades, haciéndolas responsables de su situación.

Lo que no va a poder ser señor Mas, es una independencia que tenga para ustedes, y al decir ustedes, no me refiero al pueblo catalán sino a ustedes, la élite política pintoresca, todas las ventajas de hacer lo que quieran pero luego los problemas, que los resuelva la otra España, que las cuentas las lleven ustedes pero que las relaciones comerciales no se interfieran, y que puedan seguir participando en todas las organizaciones, asociaciones, comunidades y ligas deportivas “españolas” como si no hubiera pasado nada y teniendo todas las ventajas de ser españoles y ninguno de sus inconvenientes.

Creo que estas “huídas hacia adelante” para tapar los problemas reales a base de separatismos, secesionismos e independentismos no traen nada bueno para el pueblo, para ninguno de los pueblos de España, ni siquiera para el catalán. Sea sincero con los suyos.

Sobre este tema publicó recientemente el diaro El País un magnífico artículo de José Álvarez Junco, catedrático de Historia de la Complutense. Aunque quizás no esté de acuerdo a pie juntillas con todo lo que dice… o cómo lo dice, creo que es de lectura necesaria.