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Otra vez el Fin del Mundo

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Un mundo aterrado por el Juicio Final que sobrevenía a todo ser viviente. Era el año 999. Aquí estamos todavía los humanos acompañados de casi todos los demás seres de la creación, ya que algunos de ellos en el siguiente milenio no tuvieron tanta suerte y fueron exterminados, no por ningún juicio final sino por la acción del hombre.

Después de varios intentos más de forzar la bajada del telón a lo largo de la Historia, llegamos a la de este año 2012, el 21 de diciembre. Aunque los propios descendientes de los Mayas ya han dicho que no se acaba el mundo, muchos agoreros insisten en darle vueltas al tema.

Otros, los que ven el negocio en todo y pasan su vida pensando sólo en el dinero, ya han organizado incluso viajes para que algunos “privilegiados” paguen por ver en directo el fin del mundo y puedan estar ese día en alguna de las pirámides esperando a… ¿a que van a estar esperando? ¿a que les caiga un meteorito y tengan el honor de morir aplastados por la causa del fin del mundo? Seguramente esperarán a que no pase nada; pero bueno, sin duda habrán tenido una excusa magnífica y muy esotérica para ir a centroamérica y ver algunos paisajes envidiables.

Lo que sí parece cierto es que se está produciendo un cambio de ciclo muy importante. Pero para esto no hay que esperar al día que indicaba el calendario Maya, ya llevamos tiempo viviéndolo. Una gran crisis es esto, el cambio de ciclo en el que las cosas han de verse de otra forma, en el que debemos pararnos “un momento para pensar” en cómo hemos dejado que las cosas llegaran a este punto.

Las crisis económicas que hacen tambalearse a todos los sistemas no son sólo económicas en realidad. Detrás siempre está una gran crisis social y de valores y la economía acaba siendo el reflejo, de la misma forma que el cuerpo acaba manifestando con enfermedades las debilidades del alma.  Pero siempre hay que avanzar porque la tierra sigue dando vueltas de la misma forma, con permiso de los meteoritos del día 21, y de nada sirve quedarse parado a esperar. Es necesario pensar en nuestras creencias y fortalecer nuestros valores fundamentales para seguir viviendo con más consistencia, con más consciencia de la vida en sí.

Hay que arreglar primero, esa debilidad social y de valores, y después, la economía. Y no caigamos en el desaliento porque muchas de las cosas que hemos hecho en estos años pasados sí que han servido y han supuesto avances. No todo han sido burbujas y ambiciones, también han existido el trabajo bien hecho y los logros aunque se hayan visto involucrados en la vorágine de desprestigio, malas prácticas y gestión nefasta de algunos sectores como el financiero.

Y para seguir adelante contamos con todo ese trabajo bien hecho y esos logros del último decenio. Aprovechemos todo lo avanzado para crear nuevas estructuras políticas y sociales, nuevas formas de trabajo, nuevas relaciones en la economía, o volvamos a alguna antigua si es necesario, pero siempre con la humildad y la generosidad que nos enseñan los malos momentos.

En próximas entradas hablaremos sobre estas herramientas nuevas que nos deben ayudar a salir de la oscuridad.