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De la corrupción al esperpento

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Ética
Ética (Photo credit: cassimano)

Dicen que si no hay más corrupción en este país es porque no tenemos más oportunidades. Y estoy de acuerdo pero sin estarlo. Cuando llegan las navidades, muchas patas de jamón viajan de un sitio a otro y aparecen por muchas casas. Y muchas cestas también. Y muchas cestas con patas de jamón también. Sería difícil trazar la línea entre lo que es un “agradecimiento” a personas clave por los negocios realizados y el “intento de soborno” para influir en negocios futuros.

También alguna vez habremos dicho todos que no nos hace falta factura y por lo tanto nos saltamos el impuesto. Bueno…no todos, es posible que uno o ninguno de los ciudadanos de este país las pida siempre… lo dejaremos en una gran mayoría. Este importe que al final no se declara va a una caja innombrable definida de forma habitual con la segunda letra de nuestro abecedario. Y cuando esto se da en múltiples ocasiones y la caja empieza a llenarse, a algún empresario se le puede ocurrir utilizar estos fondos para pagar los incentivos a sus trabajadores haciéndoles el favor de que tampoco ellos lo tengan que declarar. Uno o ninguno de los trabajadores quizás se niegue a recibir ese salario “bajo cuerda”, pero la mayoría sí que lo acepta. Total… ¡Hay tanta gente haciendo chanchullos que esto es una minucia…!

Así empieza la bola a hacerse cada vez más grande y nos instalamos en la normalidad de que ocurran algunos pecadillos sin importancia en tales o cuales cuentas. Y luego en algunos casos va a ser difícil salir y en otros, un comportamiento, aunque subsanado, nos perseguirá toda la vida. Algo sobre esto, brillante como todo lo que hizo, nos dejó Aristóteles en su Ética a Nicómaco, una obra que en estos tiempos tan convulsos deberíamos tener como libro de cabecera… todos.

Sin embargo, cuando aplicamos el término “corrupción” que ya de por sí suena mal, estamos hablando de alguien sin la más mínima vergüenza para embaucar, poner trampas y manipular a todo lo que le rodea y que salpica a todo el que haya estado cerca en algún momento. Parece que lo demás que he comentado no lo es. Y por poco que nos hayamos acercado a una persona de estas, al final, acabaremos mal. El Partido Popular conoce esto y habrá seguro dentro quién supiera lo que estaba pasando y quién se ha enterado ahora. Parece que fondos privados fueron utilizados para financiar al partido, descontando una considerable cantidad que fue a parar al bolsillo del principal implicado “por sus gestiones”. Y ahora todos a ver qué excusa había, cómo se ven afectados, etc, etc…

El Partido Socialista, principal elemento de la oposición y único en realidad significativo por el momento, se lleva las manos a la cabeza escandalizado, como si no hubiera roto un plato en su vida, como si no hubiera tenido problemas con algún tipo de fauna, los “reptiles” creo que eran los que les dieron más de un mordisco. Parece que en Andalucía, que sepamos, fondos PÚBLICOS, si… si, esos cuya gestión responsable encomendamos a nuestros dirigentes, fueron utilizados para favorecer a diestro y siniestro a sus “simpatizantes”. Y luego, si quieres que algo no se resuelva, nombra una comisión. La solución más propuesta, o la única propuesta, por la izquierda ridícula de este país, también llamada Unida. Y eso hizo la comisión… Nadie sabía nada, nadie fue responsable…un cabeza de turco que era imposible que trabajara solo, pero que se “come el marrón”, no sabemos a qué precio, que también vendrá o habrá venido de fondos públicos, y asunto cerrado, a otra cosa mariposa.

Y qué podemos decir del urbanismo de los Ayuntamientos de todos los colores en los últimos veinte años. Un indicador importante habrá sido el incremento de la demanda de máquinas destructoras de documentos cuando había un cambio político en las entidades locales.

Con este estado de la cuestión, Cristo lo dijo bien claro en los Evangelios: “quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pero parece que no está de moda ser cristiano, porque las piedras llueven en cuanto alguien se “resbala”. Pero… “prepárate que ya me tocará a mí”, dice el apedreado de turno. ¡Por favor!… ¡que hasta el Papa dimitió ayer…!

Y yo me pregunto: mientras tanto… ¿qué pasa con el país?… COMIENZA EL ESPERPENTO…

Como sé que este artículo es muy largo para internet, escribiré “la segunda parte” en la siguiente entrada. Queda hablar de la situación esperpéntica que estamos viviendo y de cómo creo, en mi opinión, que habría que abordar estas cuestiones… que tienen para rato…

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Cosas que se han hecho bien en tiempos de crisis

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SIN EDITAR

Tenía una deuda con todos los que leen lo que escribo desde uno de los primeros artículos que titulé “Otra vez el fin del mundo”, porque referí que en los tiempos de crisis, no todo se hizo mal. Es verdad que algunas veces la Economía es como una fiesta. Muchos, tendríamos que decir que la mayoría, comen, beben, bailan y se divierten sin molestar. E incluso la diversión es mayor porque es colectiva, porque todos lo están haciendo. De lo contrario, vaya aburrimiento de fiesta. Igual que en la Economía, la actividad de todos los que intervienen refuerza el sistema completo y beneficia a todos.

Claro que en las fiestas hay siempre quien se emborracha, se va a la pista con la copa llena, y se le cae el vaso al suelo. O se sube a una mesa a demostrar sus dotes atléticas y al final acaba en el suelo con toda la vajilla. Si el problema solo fuera suyo, tampoco pasaría nada extraordinario, pero siempre el borracho acaba manchando a los demás y, lo que es peor, probablemente acabe con el ánimo de la fiesta. Lo mismo que ha pasado con algunos sectores en nuestra Economía. No han respetado las buenas prácticas, se han llenado de ambición, y han acabado manchando a todos. Al final hay que salir al rescate de estos sectores de la misma forma que a la fiesta acaba llegando la ambulancia para poner la inyección que evite el coma etílico al bailarín de la mesa.

Pero de lo que quiero hablar hoy es de los que se han divertido en la fiesta, sin molestar a nadie y colaborando con el ánimo general de todos. De los sectores y profesionales de la economía que han sabido evolucionar en estos años, que han crecido razonablemente, que han innovado y que han sabido anticipar nuevos tiempos, aunque ahora, de momento, se vean “pringados” también por el mal hacer de otros.

Hay empresas que supieron ver que el crecimiento tenía límites y en lugar de lanzarse a una aventura desmesurada basada en eventualidades, mantuvieron su tamaño y su calidad. Se verán afectadas también por los malos tiempos, pero tendrán más oportunidades para salir del atolladero. Otras iniciaron su actividad en sectores incipientes o en expansión y siguen siendo necesarias y creciendo, como las relacionadas con el sector tecnológico de la informática y las telecomunicaciones. Algunas otras mantuvieron los mismos negocios pero aplicando recursos distintos para su producción, con lo que dimensionaron, no porque la crisis se lo exigiera, sino de una forma natural por la evolución de su producción y su estilo de empresa.

Otras empresas buscaron mercados sustitutos de aquellos que comenzaban su caída libre y volvieron su mirada al exterior, a países que se iban a convertir en nuevas potencias en poco tiempo, como así ha sido. Su pretensión fue hacer lo mismo pero vendérselo a otros, por lo que su innovación fue su sistema de comercialización y los mercados que abrían. Muchos profesionales también se ajustaron, viendo que la gran empresa ya no daba seguridad, y han empezado actividades por su cuenta, bien relacionadas con lo que han hecho durante muchos años, bien cambiando por completo una vida de rutina que no les llenaba.

Como denominador común, la aplicación intensiva de tecnología, cada vez mayor, es un avance innegable sin marcha atrás. Las posibilidades de apertura de mercados que se pueden conseguir con el comercio online pueden ser puertas de salida muy importantes. Tenemos mucha experiencia en cosas bien hechas y, lo que es un gran valor, en cosas muy mal hechas que deberemos saber evitar, tanto nosotros, como aquellos con los que a partir de ahora trabajaremos, sea cual sea su continente.

Creo que merece la pena estudiar los casos de empresas y profesionales que han evolucionado de forma prudente, como deben hacerse los negocios, y aplicar soluciones y criterios parecidos. Creo que las empresas, y los correspondientes empresarios, deben hacer un planteamiento serio sobre el tamaño al que deben llegar sin provocar un riesgo importante porque la actividad se les empiece a ir de las manos

Creo que debemos hacer que las tecnologías de la comunicación estén en cualquier cosa que hagamos porque hoy en día son compatibles la artesanía y la tecnología punta y siempre la tecnología puede y debe ayudar. Creo que los profesionales debemos tener iniciativas y poner nuestro conocimiento para su utilización en nuestro sistema. Y creo que es necesario aprender nuevos idiomas como el portugués, el chino o el ruso (el inglés lo damos por hecho), porque muchas oportunidades para los que ya llevamos años trabajando, pero, sobre todo, para los jóvenes que necesitan incorporarse a los mercados de empleo, vendrán por este camino.

Y, además, todos debemos dedicar un momento para pensar si necesitamos de verdad consumir todo lo que consumimos y si eso nos acerca más a ser felices. Porque la reforma de nuestro sistema productivo, la sostenibilidad de los recursos y la mejora del medio ambiente en el que vivimos, no depende sólo de las empresas. Cuando consumimos, llevamos a cabo un acto de responsabilidad también muy importante. Pensémoslo.

Cerebros cautivos

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Facultad de Economía y Empresariales de Sevilla
Facultad de Economía y Empresariales de Sevilla (Photo credit: Wikipedia)

En una entrada anterior que titulé “Motivación: ¿Ilusión o realidad?” llegaba a la conclusión de que es la auto-motivación la capacidad fundamental a desarrollar por parte de los profesionales en cualquier lugar que se encuentren, porque es la que les llevará a conseguir los más altos logros. Decía también que la empresa, y me refería sobre todo a lo que denominamos “gran empresa”, tiene habitualmente unos mecanismos importantes de desmotivación de sus profesionales, aunque sin generalizar, porque habrá alguna que esté haciendo un esfuerzo por aprovechar al máximo a su gente.

Y estos mecanismos provienen precisamente de su gran tamaño, que hace que todo sea mucho más difícil. Llegar con una propuesta al estamento y persona adecuado, convencer a todos los que te pueden ayudar o se pueden oponer a lo que propones, intentar incluir tu propuesta en unos objetivos, planes, programas, presupuestos, líneas de producción, gamas de productos y servicios, nichos de clientela… Es necesario tanto tiempo para que algo cuaje, que se pone a prueba la paciencia de tal manera que hasta el santo Job se subiría por las paredes. Y además, será casi imposible que nuestra propuesta llegue al final con pocas variaciones. Tanto, que puede que no se parezca en nada. También introduje algo de esto en otra entrada que titulé “¿Cuál es el tamaño ideal de una empresa?”.

Por lo tanto, nos encontramos con cientos de profesionales brillantes incorporados a la disciplina de grandes empresas que consiguen sacar sus ideas adelante a duras penas y no todas. Y estas ideas e iniciativas se están perdiendo para nuestra Economía porque donde se están generando no llegan a materializarse. Estos profesionales son “cerebros cautivos”. Acabarán acomodándose en la rutina de su gran empresa y tampoco se les podrá culpar porque el mínimo esfuerzo y máximo rendimiento es una ley natural adoptada, además, por la Economía, que la lleva en su propia definición.

La Nueva Economía necesita poner a trabajar de forma eficiente a estos cerebros cautivos y sólo con un importante estímulo se puede hacer porque estamos hablando de quebrar aparentemente una ley económica y natural. Pero en los últimos años, ha ocurrido algo que nos ha sacado de la comodidad: la crisis más virulenta que hayamos conocido. Esta situación está llevando a gigantes a regular todo el sobreempleo de unas vacas gordas que se tenían por eternas y muchos profesionales están ahora mismo fuera de esas grandes empresas de mejor o peor manera. De una forma no deseada pero muy efectiva, muchos cerebros cautivos han sido liberados. Les falta un poco de práctica para funcionar de forma efectiva como ellos saben, pero lo harán.

Pero tienen que hacer una reflexión profunda: No deben dejarse cautivar de nuevo. La Nueva Economía necesita más autónomos, freelancers, pequeños empresarios, artesanos y profesionales independientes que estén ligados a su profesión más que a una empresa y si tienen que estarlo a una, que no sea muy grande. De esta forma, hasta las grandes empresas de la Economía saldrán beneficiadas porque cuando necesiten los servicios de estos profesionales que ahora estarán fuera de sus plantillas y su tedio, recibirán ideas con toda la potencia de los cerebros activos.

El estado debe facilitar lo que la crisis ha forzado de forma cruenta. El fomento de la actividad profesional, facilitando trámites y concediendo ayudas que, si no pueden ser directas porque las arcas no lo permitan, que sí sean indirectas con la eliminación de tasas y de algunos impuestos. Puede parecer un contrasentido que se reduzcan los ingresos del Estado de esta forma, pero será la única manera de que a corto plazo vuelvan a crecer por otras vías. La puesta en circulación de los cerebros cautivos de nuestra Economía puede ser un efecto positivo de la crisis. Una catarsis que, desde la misma tragedia, pueda llegar a suponer el bienestar y la satisfacción de una buena e importante parte de la población.

Huelga General 14N, una nueva fiesta

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A portrait of Karl Marx.

En un artículo anterior comentaba que era importante hacerse fuertes en los puntos de nuestra economía en los que éramos líderes e incluso estábamos subiendo, como el turismo. El 14 de noviembre es día de fiesta sindical, se trastocará el país entero para la justificación de las grandes organizaciones y sus líderes y la satisfacción de las pequeñas que viven todavía ancladas a los tiempos de Marx. Saldremos de nuevo en las portadas de todos los periódicos mundiales, nos asociarán de nuevo a Grecia y perderemos unas decenas de miles de visitas en los próximos meses hasta que la cosa se olvide.

Pero, ¡Y lo contentos que se van a quedar todos esos militantes recalcitrantes con el día que van a pasar…! Los veremos felices con sus megáfonos, panfletos, pancartas y pegatinas, que quedarán fijadas en todos los sitios que incomoden al resto de ciudadanos, para que no pase desapercibido el mensaje. Gritarán pareados ingeniosos contra el poder, el gobierno, los corruptos (mejor que se miren ellos también), por supuesto los bancos… y a favor del pueblo, los trabajadores, los desheredados de la fortuna, etc, etc… Ya nos sabemos todo esto de memoria de trillado que está. Que maravilloso día de lucha van a pasar.

A las 12 de la noche se abre la veda para que unos compañeros puedan criticar, insultar o despreciar a otros que también están en su derecho de no estar de acuerdo y trabajar. ¿Y cómo se hace esto? Pues quizás se zarandee algún coche, quizás vuele alguna piedra, quizás algún globo con pintura, quizás algo lo raye al entrar en la fábrica… O a lo mejor hay que pasar por debajo de una pancarta puesta en la puerta o escuchar palabras no muy agradables de “compañeros” de trabajo que a lo mejor hace algún que otro año que no trabajan porque están liberados. Hay muchas maneras y todas se usarán.

Pero a pesar de todo esto, la gran realidad es que, de una forma u otra, la mayor parte del país estará funcionando, con cierta incomodidad, pero lo hará. La huelga no es igual en grandes fábricas que en el pequeño comercio, en el centro de las ciudades o en los barrios, a las nueve de la mañana o a las doce. Cambia según la incidencia mediática, porque lo que sí hay que reconocer es que eso lo manejan bien. Si hay cámaras, se cerrarán tiendas en tal calle, si no las hay puede que sí, puede que no. Y en la pasada huelga general tuvieron un acierto importante: la gran manifestación, el acto culminante de la misma, lo convocaron por la tarde noche. Así pudieron también asistir los que ese día estuvieron trabajando para decir que la participación había sido masiva… que no lo fue.

Estoy convencido de que para los líderes sindicales fue un alivio que el Partido Popular ganara las elecciones. Tienen sentido sólo si hay conflictos. Por eso les interesaba un gobierno que fuera capaz de asumir las medidas que se están llevando a cabo y que ellos en la intimidad de sus despachos saben que no hay más remedio que tomar hasta enderezar la situación después del desgobierno y derroche anterior. Antes parecía incongruente protestar contra un gobierno de izquierdas y progresista, con lo que su posición fue incómoda durante mucho tiempo. Ahora pueden dar rienda suelta a su protesta y demagogia.

¿Y el mensaje?, ¿Cuál es el mensaje? Los carteles dicen:

NOS DEJAN SIN FUTURO – HAY CULPABLES – HAY SOLUCIONES

Otros” nos dejan sin futuro, hay culpables… pero son “otros”… nosotros no hemos hecho nada… qué malvados son los otros, como me los encuentre… Y lo último, “hay soluciones”, pero puesto en letra más pequeña, eso ahora importa menos. Tanto menos importa que ninguno de ellos se ha dignado, o quizás no ha sido capaz de dar ni una sola. Que las den también los “otros”. Ninguna propuesta, sólo protesta estéril que servirá para justificar a los grandes líderes y las maquinarias de estas organizaciones, alguna de las cuales se apuntó también a los ERE hace algunos meses.

A todo esto, la foto de los carteles es de la pared del portal de la casa donde yo vivo. Yo supongo que a partir del jueves, el día después del 14N, pasarán los que los pegaron (para informar) a limpiar la pared, igual que arreglarán los cajeros, bancos, señales de tráfico, cristales de comercios esquiroles, etc, etc, perjudicados por los más enaltecidos y por los que siempre se apuntan a romper sea cual sea la concentración. Pero me temo que no, que eso correrá por cuenta de todos.

No hay mensaje claro, no hay ni una sola propuesta, ¿cuál será el resultado de esta huelga? Nada, o a lo mejor sí obtenemos algo… un poco más de desprestigio internacional, que nos vendrá de perlas y unos ingresos extra en el sector de impresión (por las pancartas, carteles y pegatinas). Quizás con el coste de hacer la huelga en pancartas, desplazamientos, suciedad, destrozos y, sobre todo, horas de trabajo, pudiera crearse un interesante fondo para ayudar a resolver alguno de los problemas que tenemos en el país o al menos para que algunos bancos de alimentos pudieran ampliar sus servicios.

Consolidar los puntos fuertes de la Economía. El primer paso para la salida del túnel.

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China Insurance Building (中国保险大厦), Shanghai

Como la situación todavía no es muy buena que digamos, hacen falta soluciones a muchos problemas que hay sobre la mesa y hay que empezar a buscarlas… y a encontrarlas, claro. Pero todo esto, con tantas cosas a la vez, en algunos momentos hay que hacerlo de la misma forma que se pela un saco de patatas (o papas, como se dice en algunos lugares de nuestra geografía). Esta es una broma que teníamos algunos compañeros de un departamento de organización que una vez existió y que utilizábamos cuando teníamos muchos trabajos que realizar a la vez.

Pues bien, ¿saben ustedes como se hace? Muy sencillo: UNA DESPUÉS DE OTRA. Fácil, puesto que de lo contrario, tendríamos todo siempre a medio hacer. Es más, cuando empiezan a terminarse de pelar patatas, la cadena que va detrás empieza a funcionar y eso hace que todo se calme, incluso que haya más recursos para seguir pelando. Cuando nos poníamos a trabajar de esa forma, iban saliendo temas y dando respuesta a nuestros usuarios de una forma muy razonable tanto en tiempo como en calidad. Este binomio es un poco complejo porque suelen crecer las dos variables de forma simultánea pero no proporcional, hasta que llegue el punto de que por mucho tiempo que le dediques será difícil que aumentes la calidad de la salida. Por lo tanto, hay que tener muy en cuenta el momento del equilibrio para no trabajar por amor al arte.

Nuestra situación en la economía es parecida a uno de aquellos periodos; todo hay que resolverlo a la vez, pero no puede ser, porque ni hay pinches para pelar patatas, y lo que es peor, tampoco hay cocinero para tanta patata pelada. Y el problema es que si la nuestra NO es una de las patatas que se están pelando ¡ahora!… ¡YA!… empezamos a perder la paciencia y esto nos trae actitudes hostiles contra todo lo que nos rodea. Y empiezan las protestas. Y todos los que están en una patata sin pelar empiezan a protestar ya sin tener en cuenta el tiempo que llevan en esa situación, si las situaciones son razonables, cómo están los demás, etc, etc…

Cuando las protestas empiezan a ser un fenómeno de seguridad ciudadana en todos los aspectos, porque cualquier acto público en ayuntamientos, comunidades o estado, se convierte en una algarada, en una tangana, o en una batalla campal como hemos vivido ya varias, los problemas no hacen más que empeorar. Y sólo empeoran porque los pinches ya dejan de pelar, a los cocineros no les da la gana de cocinar (y además dejarán de tener patatas) y al dueño del saco ya todo le dará igual. Resultado: NADIE come en este restaurante.

Cuando vienen los problemas, como ahora, es necesario hacerse fuertes en aquellos aspectos en los que el país funciona. Y todos debemos hacerlo, los que tienen trabajo y los que no, los que están en estos sectores fuertes y los que no. Y luego protestar por los cauces más efectivos que no deterioren otras situaciones, y siempre proponiendo soluciones, no sólo exigiéndolas.

The four BRIC countries: Brazil, Russia, India...

En concreto, sabemos que en España el sector turístico nos lleva sacando las castañas del fuego (o las patatas del saco) durante muchas décadas. Que somos líderes, que en plena crisis hemos conseguido que el número de visitas aumente un cinco por ciento y que hay economías emergentes que están creando una clase media que en los próximos años se colgará su cámara al hombro y saldrá al extranjero. Hablo de Rusia y China, que son los más lanzados al exterior del famoso BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Si conseguimos atraer el flujo de personas que va a salir de estos países, nuestra economía mejorará y este sector estrella volverá a crear empleo en grandes cantidades. Muchas personas tendrán su salida aquí.

Pero es necesaria la colaboración de TODOS, trabajemos en el sector que trabajemos. Si no, pensemos en la posibilidad de ir ahora a Grecia. No creo que se nos antoje muy agradable sabiendo que nos podemos encontrar manifestaciones, cargas, piedras volando, neumáticos quemándose y demás recursos singulares de protesta.

No se puede convertir cada acto público en una manifestación del tipo que sea, no se puede estar continuamente en la calle cortando el tráfico, tanto que va a llegar el momento en el que se van a tener que montar turnos para manifestarse. Pensemos un momento en dos temas: el primero, los que provocaron todo esto están en su casa viéndolo por la tele, no ahoguemos a los que están intentando arreglarlo. El segundo y más importante, todo lo que hagamos lo están viendo aquellos que queremos que vengan a nuestro país. ¿Les vamos a quitar las ganas de venir? ¿Vamos a destruir una de nuestras posiciones fuertes que nos permitirán salir de todo esto? Mejor vamos a por ellos, para que vengan a conocernos.

Otra vez el Fin del Mundo

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Un mundo aterrado por el Juicio Final que sobrevenía a todo ser viviente. Era el año 999. Aquí estamos todavía los humanos acompañados de casi todos los demás seres de la creación, ya que algunos de ellos en el siguiente milenio no tuvieron tanta suerte y fueron exterminados, no por ningún juicio final sino por la acción del hombre.

Después de varios intentos más de forzar la bajada del telón a lo largo de la Historia, llegamos a la de este año 2012, el 21 de diciembre. Aunque los propios descendientes de los Mayas ya han dicho que no se acaba el mundo, muchos agoreros insisten en darle vueltas al tema.

Otros, los que ven el negocio en todo y pasan su vida pensando sólo en el dinero, ya han organizado incluso viajes para que algunos “privilegiados” paguen por ver en directo el fin del mundo y puedan estar ese día en alguna de las pirámides esperando a… ¿a que van a estar esperando? ¿a que les caiga un meteorito y tengan el honor de morir aplastados por la causa del fin del mundo? Seguramente esperarán a que no pase nada; pero bueno, sin duda habrán tenido una excusa magnífica y muy esotérica para ir a centroamérica y ver algunos paisajes envidiables.

Lo que sí parece cierto es que se está produciendo un cambio de ciclo muy importante. Pero para esto no hay que esperar al día que indicaba el calendario Maya, ya llevamos tiempo viviéndolo. Una gran crisis es esto, el cambio de ciclo en el que las cosas han de verse de otra forma, en el que debemos pararnos “un momento para pensar” en cómo hemos dejado que las cosas llegaran a este punto.

Las crisis económicas que hacen tambalearse a todos los sistemas no son sólo económicas en realidad. Detrás siempre está una gran crisis social y de valores y la economía acaba siendo el reflejo, de la misma forma que el cuerpo acaba manifestando con enfermedades las debilidades del alma.  Pero siempre hay que avanzar porque la tierra sigue dando vueltas de la misma forma, con permiso de los meteoritos del día 21, y de nada sirve quedarse parado a esperar. Es necesario pensar en nuestras creencias y fortalecer nuestros valores fundamentales para seguir viviendo con más consistencia, con más consciencia de la vida en sí.

Hay que arreglar primero, esa debilidad social y de valores, y después, la economía. Y no caigamos en el desaliento porque muchas de las cosas que hemos hecho en estos años pasados sí que han servido y han supuesto avances. No todo han sido burbujas y ambiciones, también han existido el trabajo bien hecho y los logros aunque se hayan visto involucrados en la vorágine de desprestigio, malas prácticas y gestión nefasta de algunos sectores como el financiero.

Y para seguir adelante contamos con todo ese trabajo bien hecho y esos logros del último decenio. Aprovechemos todo lo avanzado para crear nuevas estructuras políticas y sociales, nuevas formas de trabajo, nuevas relaciones en la economía, o volvamos a alguna antigua si es necesario, pero siempre con la humildad y la generosidad que nos enseñan los malos momentos.

En próximas entradas hablaremos sobre estas herramientas nuevas que nos deben ayudar a salir de la oscuridad.