Vivencias

No es un Viernes Santo cualquiera.

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Este no es un Viernes Santo cualquiera. La Hermandad del Cristo no hará su estación de penitencia. No hay nervios, no hay tensión. Tampoco habrá ese cansancio indescriptible a las tres de la mañana. Pero es que ese cansancio no lo cambiamos por nada. Hoy todo será mucho más duro. La penitencia va por dentro, siempre va por dentro, pero hoy más que nunca.

Tiempo para pensar, tiempo para reflexionar, tiempo para rezar. Para pedir que pase todo lo que estamos viviendo, para pedir a la Tierra, nuestra “Casa común”, que nos perdone lo que le hacemos de forma diaria. Y para pedir a los demás que nos perdonen por todas nuestras torpezas, por todo aquello que hacemos y que nos podríamos ahorrar, simplemente para no complicar tanto la vida y poder verla pasar de forma plácida.

Hoy haremos una y mil “levantás” internas en nuestra estación de penitencia particular, y haremos una carrera “no oficial” avanzando con tristeza por lo que hemos hecho mal pero con la esperanza de mejorar siempre.

Buena estación de penitencia en este Viernes Santo.

salida Cristo

Publicado por Manuel Zúñiga Hita

“La Borriquita”. Una historia de azul y blanco.

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El patio de los naranjos del Colegio San José se va llenando de azul y blanco en la tarde del Domingo de Ramos. Los juegos, carreras, mochilas y griterío diario se convierten en esa tarde en una tensa pero alegre espera antes de la estación de penitencia. Todo organizado; además del patio de los naranjos, varias aulas y salones para una marea de nazarenos que serán los que “oficialmente” inauguren la Semana Santa de Jerez “de toda la vida” aunque ya llevemos tres días de procesiones en la calle.

Borriquita nazarenos

Costaleros arriba y abajo; entre ellos me encuentro con Javier Valle, que cambió la dirección de cofradía por una trabajadera. Podrá decirnos cuando acabe el día cuál de los dos trabajos es más duro… y cuál más desagradecido. Ya veo otras caras conocidas, los de “mi quinta”; veo a Miguel Pérez, insigne belenista que algo tuvo también que ver con la palmera de su Misterio, a Abelardo Escudero, vecino mío de infancia y juventud, veo también a Manolo y Antonio Serrano, grandes veteranos de esta Hermandad, a José Manuel Ramírez y a Javier Jiménez, otro compañero de fatigas bancarias, igual que Miguel, Antonio y el mismo José Manuel, y que desde hace muchos años siempre se me ha acercado en la calle para dejarme un recuerdo del Domingo de Ramos con la imagen de alguno de sus Titulares. Aunque no sea mi Hermandad, me encuentro como en casa; mi pasado lasaliano algo tendrá también que ver.

Y en el Oratorio, la inmensa presencia de Cristo Rey y la Estrella esperando su momento. Atributos ordenados preparados para la salida y murmullos y en algunos momentos griterío que llega desde el patio lateral, como si hubiera sonado la campana del recreo. Oraciones personales de hermanos ante sus titulares y también la mía, para que todo en esa tarde fuera perfecto.

Pero mi presencia allí no era casual, como tampoco lo fue los dos años anteriores, sino por echar una mano a un amigo de mi Hermandad, Sebastián, al que le había “tocado” ser delegado de día de la Unión de Hermandades y que, conociendo mi pasado, me había asignado para colaborar en el recorrido de “La Borriquita”. Le estoy muy agradecido por esto. Así que busqué a las dos personas con las que tenía que contactar, el Hermano Mayor y el Director de Cofradía. Los encontré en el patio de los naranjos atendiendo a los medios. Saludo desde lejos… ¡Ahora nos vemos!… ¡Sin problema!

Cuando terminaron, un saludo muy alegre, porque la tarde pintaba muy bien, y una conversación corta. Javi Castañeda, de familia con el corazón partido el Domingo de Ramos entre La Salle y la Ermita de Guía, y Juan Miguel, el Hermano Mayor, sólo me confirmaron que todo estaba controlado, sin novedades. Perfecto, no os molesto más que uno tiene que rematar la salida y el otro atender al pregonero. Mi información en el grupo de delegados de día: “Todo perfecto en San José”, sin florituras.

Borriquita Cristo Rey

Se acercaba la hora y el patio, las aulas y los salones ya eran todo azul y blanco. Todo el mundo preparado, los costaleros tras los pasos y los primeros tramos de palmas levantados. Cruz de Guía y faroles… Puerta abierta, aplausos, iniciamos el camino para convertir la “Entrada Triunfal” en “Salida Gloriosa”. Gente con muchos años a la espalda en la dirección de cofradía iba entregando atributos a medida que avanzaban los tramos por el Oratorio. Un poco más, se abre otra puerta… ahora sí, mi información al grupo: “Cruz de Guía de la Borriquita en la calle”.

Sin darme cuenta, en el sitio de absoluto privilegio en que me encontraba por mi cometido de esa tarde, me vi rodeado de los más viejos del lugar, todos los que ya mencioné y muchos más. Ayudé lo que pude a poner capirotes, sostener insignias o quitar dobleces del antifaz porque ya tocó Martín el llamador del Misterio. Una levantá suave como para no despertar a la Estrella que estaba a su lado, la banda tocando desde el patio y una revirá genial para enfrentar la puerta del Oratorio. Nuevo toque del llamador, salida complicada y perfecta, Himno y el paso fuera. Unos metros después, la otra puerta y mi información en el grupo: “Cristo Rey en la calle”.

Borriquita Estrella

Siguió el trabajo dentro, tramos de cirios, insignias, atributos, detrás del portentoso paso de Misterio de la Hermandad, y, en un suspiro, le tocó el turno a la Señora. Antes de que fuera más tarde, me despedí del Hermano Mayor: “Juan, buena estación. Si necesitas algo ya sabes”. Pocas cosas hay en el mundo con tanta estética y simbología y que deleite más a los sentidos que un paso de palio. Vista, oído y olfato trabajan para que casi podamos tocarlo y para que podamos saborearlo en toda su dimensión. Toque de llamador y el palio arriba, una marcha eterna como la revirá del paso en el Oratorio pero que pasó en un momento. En el costado izquierdo mi amigo Lolo Becerra, su mayordomo, hermano también de nuestra otra Hermandad, El Cristo, donde está tan desaprovechado. Otro esfuerzo más y el palio ya estaba fuera. Mi última información al grupo: “La Estrella en la calle”. Ahora nos quedaba toda la tarde.

Este cinco de abril de 2020 no podrá ser. Un microorganismo nos hace valorar aún más lo que tenemos y que damos por sentado, pero que podemos perder en un momento. Estoy seguro de que los hermanos de La Borriquita, pasarán un mal momento, como lo iremos pasando los demás según lleguen los días, pero llevarán a Cristo Rey y a la Estrella en su corazón como si estuvieran vestidos de azul y blanco. Hoy me he acordado de ellos y quería dedicarles estas palabras para que supieran cómo vivió esos momentos de privilegio, alguien que no es de la Hermandad, pero que tuvo la ocasión de compartirlos y que se siente muy agradecido por ello. Ya sólo os queda un año.

Publicado por Manuel Zúñiga Hita.

¿Cómo nos ve un perro?

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Buena pregunta. Infinita paciencia la que tienen los perros con los humanos. Cuando ese animal llega a confiar en nosotros, nos lo da todo de forma incondicional, hasta su vida si hace falta y de esto no faltan casos.

Pero como hay expertos que entienden mejor que yo de estas cosas, os dejo un enlace a un post magnífico publicado por Carlos Alfonso López, director de EDUCAN y que titula “Los perros nos quieren”.

Quizás también tengamos que aprender muchas cosas de ellos. Enhorabuena a esta escuela de adiestramiento canino de métodos no convencionales a la que espero asistir algún día.

 

Homenaje a José Luis Sampedro

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In Memoriam Jose Luis Sampedro
Jose Luis Sampedro (Photo credit: Sophoco)

Dios nos libre del día de las alabanzas, dice el refrán. En este caso, las alabanzas nunca tuvieron que esperar a ese día. Y hasta en la muerte tuvo la sencillez de su persona, la amabilidad de su pensamiento y la fluidez de su verbo.

En mi juventud, aunque no fue ese mi deseo inicial, estudié Económicas como muchas otras personas de mi generación. La Economía se estaba matematizando cada vez más. Modelos, números, complejidad. No me gustaba.

Un día, en Televisión Española vi a un hombre simpático, risueño, lleno de vitalidad. Ante mi asombro… ¡Estaba hablando de Economía…! Se llamaba Sampedro. Fue algo que me pareció increíble y me senté a verlo. Después de aquella entrevista, al día siguiente, fui a la facultad contento. Y convencido de que detrás de los números era verdad que había algo más… que debía haber algo más, las personas.

No contento con eso, el profesor Sampedro me tenía preparada una sorpresa aún mayor. Un reconocido economista como era, se convirtió en escritor. Pero no solo de ensayos de economía, sino de novelas. De unas novelas maravillosas y llenas de humanidad con las que nos ha hecho soñar. Aunque nunca dejó de ser “economista”, porque eso al final acaba marcándote, qué cambio de rumbo en su vida más transgresor en los momentos en que se produjo, de economista a novelista, de la seriedad a la fantasía.

Años más tarde me tocó enseñar a mí. Me acordaba de este hombre ejemplar  y le intentaba poner a esas clases toda la dedicación, pasión y disfrute que podía, tal como me imaginaba que él lo haría. No sé qué pensarían mis alumnos si alguno llegara a leer esto.

El profesor Sampedro fue guía en muchos momentos en la vida de miles de profesores y alumnos que le apreciábamos de una forma sincera, no sólo por sus logros sino por su persona, su enorme persona.

Demostró que la economía no es tan aburrida como la mayoría hace pensar al resto, que se puede cambiar de vida, que se puede vivir con ilusión y alegría. Nunca le llegué a conocer personalmente aunque tuve una ocasión inmejorable para hacerlo, pero no importa. Su forma de ser y sus obras nos han quedado para que podamos seguir teniendo ilusión por una economía más humana y una vida mejor.

Muchas gracias, profesor. Su cuerpo ya no está con nosotros, pero usted no morirá nunca.

Publicado por Manuel Zúñiga Hita

Web 2.0… una nueva forma de vida.

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Bienvenidos a la Web 2.0. Herramientas basadas en internet que nos han permitido acceder a información que no hubiéramos imaginado, a servicios que se nos han simplificado a más no poder y con las que hemos encontrado amigos que ya casi teníamos olvidados.

Se trata de un caos ordenado… o un orden caótico. Llevamos años y años buscando rutinas, estructuras, procesos y procedimientos… orden en definitiva para saber dónde estábamos y a qué atenernos. La información era un bien escaso, hasta difícil de conseguir y ahora tenemos que poner filtros para que no nos ahogue.

English: A tag cloud (a typical Web 2.0 phenom...
(Photo credit: Wikipedia)

El usuario final pasa a ser el protagonista…

El mundo nos ha quedado a un clic de ratón y el usuario, antes pasivo, se hace protagonista. Es difícil encontrar a alguien con quien queramos contactar y que no esté en alguno de los infinitos nodos de frenética actividad. Sentados delante del ordenador o con un móvil en la mano tenemos información, contactos y transacciones. Cuidado: también nuestros datos jamás habían sido tan públicos si no se tiene una prudencia mínima al interactuar.

Nuevas formas de trabajar y entender las cosas…

Nuevas profesiones como la del Community Manager, deben ser consideradas por las empresas porque son capaces de vincular e influir en seguidores para el buen nombre de una marca y sin abandonar la silla o tomar un café en un bar, como se hacía antes.

Cambia la forma de comunicar y, sobre todo, la velocidad de la comunicación hasta un punto que provoca la taquicardia. Cambian las formas de trabajo porque se abren posibilidades enormes para que los profesionales se centren en su cometido y no en las herramientas, que son cada vez más amigables. Y cambia la vida personal ya que esta ola afecta incluso a aquellos que no quieren verla venir, porque sus vidas, de una forma u otra, se están viendo afectadas en todo.

Medios Sociales: el presente… y también el futuro.

Los Medios Sociales y toda la Web 2.0 han llegado para quedarse porque suponen un avance irrenunciable en nuestras vidas, porque nos las hacen mucho más fáciles y a la vez dinámicas, y lo que ahora es una “locura” evolucionará hacia unos estados asumidos por la población de forma que se convertirán en nuestra “nueva forma de vida”. Ya podemos ver la siguiente ola 3.0. Son las herramientas de la “Nueva Economía” que establecerá un orden distinto del trabajo y la producción para llegar a un nuevo escalón en la evolución de nuestra cultura.

Yo, que fui algo escéptico en la empresa porque al principio no veía clara la utilidad (y en aquellos momentos, para ser sincero, creo que aún no la tenía), dedico “un momento para pensar” a todos estos temas en mi blog de WordPress, tengo mi currículum en LinkedIn y si me buscáis en Facebook y Twitter, también me encontraréis. Es una nueva era, hay que asumirla y, sobre todo, disfrutarla.

Publicado por Manuel Zúñiga Hita

De la corrupción al esperpento

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Ética
Ética (Photo credit: cassimano)

Dicen que si no hay más corrupción en este país es porque no tenemos más oportunidades. Y estoy de acuerdo pero sin estarlo. Cuando llegan las navidades, muchas patas de jamón viajan de un sitio a otro y aparecen por muchas casas. Y muchas cestas también. Y muchas cestas con patas de jamón también. Sería difícil trazar la línea entre lo que es un “agradecimiento” a personas clave por los negocios realizados y el “intento de soborno” para influir en negocios futuros.

También alguna vez habremos dicho todos que no nos hace falta factura y por lo tanto nos saltamos el impuesto. Bueno…no todos, es posible que uno o ninguno de los ciudadanos de este país las pida siempre… lo dejaremos en una gran mayoría. Este importe que al final no se declara va a una caja innombrable definida de forma habitual con la segunda letra de nuestro abecedario. Y cuando esto se da en múltiples ocasiones y la caja empieza a llenarse, a algún empresario se le puede ocurrir utilizar estos fondos para pagar los incentivos a sus trabajadores haciéndoles el favor de que tampoco ellos lo tengan que declarar. Uno o ninguno de los trabajadores quizás se niegue a recibir ese salario “bajo cuerda”, pero la mayoría sí que lo acepta. Total… ¡Hay tanta gente haciendo chanchullos que esto es una minucia…!

Así empieza la bola a hacerse cada vez más grande y nos instalamos en la normalidad de que ocurran algunos pecadillos sin importancia en tales o cuales cuentas. Y luego en algunos casos va a ser difícil salir y en otros, un comportamiento, aunque subsanado, nos perseguirá toda la vida. Algo sobre esto, brillante como todo lo que hizo, nos dejó Aristóteles en su Ética a Nicómaco, una obra que en estos tiempos tan convulsos deberíamos tener como libro de cabecera… todos.

Sin embargo, cuando aplicamos el término “corrupción” que ya de por sí suena mal, estamos hablando de alguien sin la más mínima vergüenza para embaucar, poner trampas y manipular a todo lo que le rodea y que salpica a todo el que haya estado cerca en algún momento. Parece que lo demás que he comentado no lo es. Y por poco que nos hayamos acercado a una persona de estas, al final, acabaremos mal. El Partido Popular conoce esto y habrá seguro dentro quién supiera lo que estaba pasando y quién se ha enterado ahora. Parece que fondos privados fueron utilizados para financiar al partido, descontando una considerable cantidad que fue a parar al bolsillo del principal implicado “por sus gestiones”. Y ahora todos a ver qué excusa había, cómo se ven afectados, etc, etc…

El Partido Socialista, principal elemento de la oposición y único en realidad significativo por el momento, se lleva las manos a la cabeza escandalizado, como si no hubiera roto un plato en su vida, como si no hubiera tenido problemas con algún tipo de fauna, los “reptiles” creo que eran los que les dieron más de un mordisco. Parece que en Andalucía, que sepamos, fondos PÚBLICOS, si… si, esos cuya gestión responsable encomendamos a nuestros dirigentes, fueron utilizados para favorecer a diestro y siniestro a sus “simpatizantes”. Y luego, si quieres que algo no se resuelva, nombra una comisión. La solución más propuesta, o la única propuesta, por la izquierda ridícula de este país, también llamada Unida. Y eso hizo la comisión… Nadie sabía nada, nadie fue responsable…un cabeza de turco que era imposible que trabajara solo, pero que se “come el marrón”, no sabemos a qué precio, que también vendrá o habrá venido de fondos públicos, y asunto cerrado, a otra cosa mariposa.

Y qué podemos decir del urbanismo de los Ayuntamientos de todos los colores en los últimos veinte años. Un indicador importante habrá sido el incremento de la demanda de máquinas destructoras de documentos cuando había un cambio político en las entidades locales.

Con este estado de la cuestión, Cristo lo dijo bien claro en los Evangelios: “quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pero parece que no está de moda ser cristiano, porque las piedras llueven en cuanto alguien se “resbala”. Pero… “prepárate que ya me tocará a mí”, dice el apedreado de turno. ¡Por favor!… ¡que hasta el Papa dimitió ayer…!

Y yo me pregunto: mientras tanto… ¿qué pasa con el país?… COMIENZA EL ESPERPENTO…

Como sé que este artículo es muy largo para internet, escribiré “la segunda parte” en la siguiente entrada. Queda hablar de la situación esperpéntica que estamos viviendo y de cómo creo, en mi opinión, que habría que abordar estas cuestiones… que tienen para rato…

El nivel de la educación en España

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pizarraMucho revuelo en los últimos tiempos en la educación en este país, muchas voces exigiendo (de nuevo) cada una de ellas algo parcial y casi sectario. En otras ocasiones, exigiendo generalidades que no dicen nada salvo una apelación al populismo, a la justicia, a los derechos de la persona y demás excusas que suelen poner por delante de su discurso aquellos que no tienen verdaderos argumentos salvo su conveniencia o su cabezonería.

Sin embargo, hay una sola realidad: el fracaso absoluto de las políticas educativas como demuestran una y otra vez los niveles de los alumnos españoles en las pruebas que se realizan en el ámbito europeo o mundial. Falta de comprensión, falta de capacidad de argumentación, falta de capacidad matemática y abstracta… ¿Para qué seguir? Lo peor es que estos resultados no indican que los alumnos españoles tengan más o menos acumulación de conocimientos. Lo peor es que la falta de estas capacidades, indica que no están preparados para afrontar la vida tal como es en su más cruda realidad.

Y esto que digo, no lo hago sólo porque haya visto los resultados de estas pruebas comparativas en los medios de comunicación. Desgraciadamente, lo experimenté durante trece años cuando impartía una asignatura de primer curso en la Universidad. Era una asignatura de Economía dura, “la Micro”. Bueno, dura los primeros años, luego la primera reforma universitaria cambió el nombre, los contenidos y la reblandeció casi para que no sirviera de nada. Se convirtió así en “Principios de Economía”, una asignatura más “genérica”, más “insulsa” y algo muy importante, “más fácil” claro, adaptada al nivel de los cerebros con encefalograma cada vez más plano que nos llegaban un año tras otro.

Como yo daba clases como asociado por la tarde porque en esos momentos trabajaba también en otra empresa, algo que fue luego mal visto y casi perseguido por la Universidad, tuve la suerte de contar entre mis alumnos con personas mayores, trabajadores, autónomos o empresarios, que se matriculaban para progresar en sus ámbitos profesionales. Además, parte del alumnado era también “especial” ya que la globalidad de “estudiantes profesionales” quedaba en el turno de mañana y los de la tarde aparecían en este turno por una gran diversidad de razones. Por ejemplo, por una inquietud de poder buscar trabajo por la mañana, o por asumir algún tipo de responsabilidad familiar, o por asistir a otro tipo de actividades complementarias. Pero también, de los 80 a 100 alumnos que tenía en mi lista, de los que asistían normalmente a clase entre 20 y 30, los había que estaban en este turno porque ya no había sitio en el de mañana.

Con esta tesitura, comenzaba las clases de una asignatura dura con la que disfrutaba en las cuatro horas lectivas de cada semana intentando transmitir las entrañas del funcionamiento de la Economía. Avanzaba en el programa de la asignatura, que tenía la lógica de años, muchos años de enseñanza a sus espaldas, con referencias en España como la del profesor Castañeda, y, más pronto o más tarde, llegaban los exámenes. Todos mis alumnos eran conscientes de que los exámenes iban a ser exigentes, adecuados a lo que se espera de los profesionales que debían ser una vez finalizada la carrera. Y no me gustaba especialmente el tipo “test”, consciente de la quiniela que suponía en muchas ocasiones. Prefería que la gente se EXPRESARA, que fuera capaz de explicar abiertamente aquello que le preguntaba, que usara sus propias argumentaciones. Suponía que toda la educación recibida hasta los dieciocho años tendría que haber servido para abrir las mentes, para que fueran capaces de asimilar conocimientos, conceptos abstractos, de concretar, de sintetizar y también de analizar.

Cuando vi los primeros exámenes tuve una sensación que estaba entre el asombro y la tristeza, entre la sorpresa y la desesperación más absoluta. ¿Qué había pasado? ¿Cómo después de tanta dedicación e ilusión por enseñar el resultado era ese? Nunca tuve un porcentaje de aprobados superior al veinte por ciento. Claro que el problema podía ser mío. Podía ser un pésimo profesor y no haberme dado cuenta. Pero claro, todos los profesores a la vez no podíamos ser tan malos. Alguno bueno habría en el claustro. Y además no era eso lo que decían algunas encuestas de mí, respondidas por los propios estudiantes, y que pude comprobar pasados los años cuando estaba ya a punto de cerrar esa etapa profesional en la Universidad.

Una inmensa mayoría de estas personas mayores de edad, que llevaban estudiando toda su vida, era INCAPAZ DE EXPRESARSE en condiciones de transmitir una idea. Pero ya estaban en primero de carrera, no se podía volver a empezar con ellos y, si el nivel de la Universidad era el correcto, un nivel exigente que proporcionara una adecuada preparación, lo iban a pasar muy mal en los próximos años. Pero nosotros éramos los profesores de Economía, Derecho, Sociología, etc, no los de lectura, expresión oral y escrita, Lengua y Matemáticas. Todo esto tenía que haberse resuelto en los dieciocho años anteriores.

En los años posteriores todo empeoró. Cada vez capacidades menos desarrolladas, menos interés, más dejadez y por supuesto más exigencia de derechos. Como si plantear un nivel elevado en los exámenes supusiera una afrenta. Si un alumno no aprueba es porque el profesor es malo o el nivel inadecuado. Nunca porque el alumno es un incapaz. Y el profesor… que tuviera cuidado, porque si no entraba en cintura, quizás era mal valorado luego en las encuestas y podía tener problemas.

La respuesta del sistema educativo no fue aumentar la exigencia y la disciplina en los niveles inferiores, no. La laxitud se generalizó, el mimo al alumno se extralimitó, la autoridad de los profesores fue cuestionada y eliminada, los padres, tampoco ayudaron a que los alumnos mantuvieran el respeto y la cordura mínima que exigía el sistema, y los programas se adaptaron, con mucha pedagogía, eso sí, para nuevas formas de aprender, nuevas asignaturas y todo muy “light”, no fuera a ser que a alguien se le acusara de ser un defensor de aquello de “la letra con sangre entra”.

Para que no fuera así, todas las facilidades, si hay que bajar el nivel para que los niños no se esfuercen tanto y protesten, se baja. Si hay que reducir el número de horas, se reduce. Si hay que examinar cada dos temas porque no pueden estudiar cinco juntos, se hace. Si hay que regalar un ordenador portátil a cada uno, se regala. Si hay que reducir el número de alumnos casi a clases particulares, se reduce. Total, estamos en vacas gordas y sale dinero de todas partes… y si no, nos endeudamos y no pasa nada… porque tenemos la excusa perfecta y nadie se atreverá a discutirla: “es por la educación de nuestros hijos que es lo más importante, que es el futuro del país”.

Esta turba de hipócritas es la que ha regido los destinos de la educación en España y que ha vendido esto como una mejora de la calidad de la enseñanza y un paso más del “Estado del Bienestar”. Si tener menos horas lectivas, que los exámenes sean más fáciles, que no se pueda poner un cero por gañán que se sea, que los alumnos pasen y pasen de curso sin problema, que se tenga “libertad” para replicar a un profesor, para no hacer los deberes de toda la vida y para no valorar lo que la educación significa… si todo esto es una mejora de la calidad y del bienestar, el objetivo en estos años se ha conseguido al cien por cien.

Pero, por torpes que seamos, todos sabemos que no es así. Cuando no hay esfuerzo y dedicación. Cuando no hay horas y horas para llegar al conocimiento. Cuando no hay una disciplina y una exigencia que marque límites y objetivos. Cuando no hay una actitud de firmeza por parte de docentes y padres. Cuando no hay una actitud de entrega por los alumnos, sintiéndolo mucho, NUNCA podremos llegar a tener personas preparadas.

La calidad en la educación no está sólo en los ratios y en los materiales. Si se pueden tener, mejor. Pero la verdadera calidad siempre está en las personas que intervienen, en la dedicación de los docentes, en la actitud de los alumnos y en el apoyo de los padres. Sabemos que lo que he descrito antes no es “bienestar”, es una especie de letargo que produce una satisfacción más cercana a la del animal que a la de la persona, como ocurre con el caballo que se libra de una carrera aunque haya un toque de espuela o del perro que se zafa de una orden. Si las cosas siguen así, acabaremos por no querer ni al caballo ni al perro. No hagamos lo mismo con las personas, no nos creamos que ese letargo es bienestar, no nos creamos que no hacer lo que dice el profesor es un logro de la libertad porque el profesor es un elemento represor del sistema.

La verdadera satisfacción llegará a la persona cuando vea los resultados de su esfuerzo a lo largo de su vida. Llegará cuando vea todo el trabajo que tuvo que hacer para conseguir sus objetivos. Entonces se dibujará en su cara una sonrisa indescriptible, agradeciéndose a sí misma todo lo realizado. Sonreirá por los buenos y los malos momentos, y se acordará de los profesores “duros”, aquellos que le exigieron y con los que consiguió superarse. Aquellos blandos con los que “no había problema” no se recordarán porque lo importante no será tanto lo aprendido como la capacidad de esfuerzo que se llevó a cabo. Y si no, ¿por qué no pensamos un poco en ello, a ver a quién recordamos y a quién no?

Y ahora, la turba de hipócritas que ha hundido la educación y despilfarrado recursos sin ton ni son, está preocupada de nuevo por los problemas fundamentales, entre ellos seguramente estarán si hay o no crucifijo en las clases, si se ha puesto o no el belén en las Navidades, si se habla en un idioma o en otro, si se incluye una asignatura con la Historia de la Comunidad de turno o, ¿por qué no?, de la provincia, comarca, ciudad o incluso del barrio que, con unos dirigentes con un nivel de estupidez congénita adecuado, podría llegar a tener himno, bandera y hasta llegar a ser independiente. Esto es lo importante para ellos, para esas minorías ruidosas, como todas las minorías, porque creen que haciendo ruido van a tener más razón. No les resultará importante si los niños aprenden a leer y escribir en condiciones o si entienden los conceptos de la Matemática y comprenden la vida que les rodea.

Esto de leer y escribir será de la escuela antigua, no son conceptos modernos, pero por mucho que le pese a la turba de hipócritas, a mí en ese primer curso de la Universidad me habría encantado que los que estaban allí hubieran sido atendidos en su momento en condiciones y hubieran tenido mayor capacidad para entender los conceptos y para expresar lo que habían aprendido. En aquel momento fue tarde, pero ¿y ahora? ¿Seguiremos adoctrinando desde la política “progre” y absolutamente mediocre que se ha utilizado hasta ahora o seremos capaces de hacer que los alumnos entiendan y se expresen bien para que así puedan afrontar con firmeza y libertad con mayúsculas todo lo que su vida les deparará? Y en la vida complicada que hemos conseguido, unas cosas son difíciles, otras más difíciles y otras extremadamente difíciles, requieren mucho esfuerzo y no vienen caídas del cielo.

Con todo esto, ¿Creen ustedes que es necesario cambiar el sistema educativo? Yo creo que sí… y mucho. Seguiremos hablando de este tema, no cabe la menor duda.

Cerebros cautivos

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Facultad de Economía y Empresariales de Sevilla
Facultad de Economía y Empresariales de Sevilla (Photo credit: Wikipedia)

En una entrada anterior que titulé “Motivación: ¿Ilusión o realidad?” llegaba a la conclusión de que es la auto-motivación la capacidad fundamental a desarrollar por parte de los profesionales en cualquier lugar que se encuentren, porque es la que les llevará a conseguir los más altos logros. Decía también que la empresa, y me refería sobre todo a lo que denominamos “gran empresa”, tiene habitualmente unos mecanismos importantes de desmotivación de sus profesionales, aunque sin generalizar, porque habrá alguna que esté haciendo un esfuerzo por aprovechar al máximo a su gente.

Y estos mecanismos provienen precisamente de su gran tamaño, que hace que todo sea mucho más difícil. Llegar con una propuesta al estamento y persona adecuado, convencer a todos los que te pueden ayudar o se pueden oponer a lo que propones, intentar incluir tu propuesta en unos objetivos, planes, programas, presupuestos, líneas de producción, gamas de productos y servicios, nichos de clientela… Es necesario tanto tiempo para que algo cuaje, que se pone a prueba la paciencia de tal manera que hasta el santo Job se subiría por las paredes. Y además, será casi imposible que nuestra propuesta llegue al final con pocas variaciones. Tanto, que puede que no se parezca en nada. También introduje algo de esto en otra entrada que titulé “¿Cuál es el tamaño ideal de una empresa?”.

Por lo tanto, nos encontramos con cientos de profesionales brillantes incorporados a la disciplina de grandes empresas que consiguen sacar sus ideas adelante a duras penas y no todas. Y estas ideas e iniciativas se están perdiendo para nuestra Economía porque donde se están generando no llegan a materializarse. Estos profesionales son “cerebros cautivos”. Acabarán acomodándose en la rutina de su gran empresa y tampoco se les podrá culpar porque el mínimo esfuerzo y máximo rendimiento es una ley natural adoptada, además, por la Economía, que la lleva en su propia definición.

La Nueva Economía necesita poner a trabajar de forma eficiente a estos cerebros cautivos y sólo con un importante estímulo se puede hacer porque estamos hablando de quebrar aparentemente una ley económica y natural. Pero en los últimos años, ha ocurrido algo que nos ha sacado de la comodidad: la crisis más virulenta que hayamos conocido. Esta situación está llevando a gigantes a regular todo el sobreempleo de unas vacas gordas que se tenían por eternas y muchos profesionales están ahora mismo fuera de esas grandes empresas de mejor o peor manera. De una forma no deseada pero muy efectiva, muchos cerebros cautivos han sido liberados. Les falta un poco de práctica para funcionar de forma efectiva como ellos saben, pero lo harán.

Pero tienen que hacer una reflexión profunda: No deben dejarse cautivar de nuevo. La Nueva Economía necesita más autónomos, freelancers, pequeños empresarios, artesanos y profesionales independientes que estén ligados a su profesión más que a una empresa y si tienen que estarlo a una, que no sea muy grande. De esta forma, hasta las grandes empresas de la Economía saldrán beneficiadas porque cuando necesiten los servicios de estos profesionales que ahora estarán fuera de sus plantillas y su tedio, recibirán ideas con toda la potencia de los cerebros activos.

El estado debe facilitar lo que la crisis ha forzado de forma cruenta. El fomento de la actividad profesional, facilitando trámites y concediendo ayudas que, si no pueden ser directas porque las arcas no lo permitan, que sí sean indirectas con la eliminación de tasas y de algunos impuestos. Puede parecer un contrasentido que se reduzcan los ingresos del Estado de esta forma, pero será la única manera de que a corto plazo vuelvan a crecer por otras vías. La puesta en circulación de los cerebros cautivos de nuestra Economía puede ser un efecto positivo de la crisis. Una catarsis que, desde la misma tragedia, pueda llegar a suponer el bienestar y la satisfacción de una buena e importante parte de la población.

Desahucios: ¿De quién es la culpa?

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Personas

Desde que Aristóteles enunció en su “Ética a Nicómaco” aquello de que en el término medio está la virtud, la idea del equilibrio ha perseguido a la humanidad en todos los aspectos de la vida. Pero a pesar de que reconocemos la veracidad de este antiquísimo principio, nos empeñamos en no hacerle caso de forma sistemática y vamos de un extremo a otro.

Es importante que los dos partidos mayoritarios del arco parlamentario se pongan de acuerdo para actualizar una ley muy antigua y para establecer medidas de urgencia ante la situación de alarma social que se está generando. Pero es importante también que sepamos asumir el origen de las distintas situaciones y reconocer que no todos los desahucios que se producen son iguales, ni su origen tampoco.

Pues de la misma forma que cuando hay un accidente entre un coche y una bicicleta, la tendencia es a criminalizar al conductor del coche (pobre ciclista indefenso), en estos momentos con el tema que nos ocupa también podemos estar criminalizando “sin saber” la realidad de las situaciones. Es posible que el ciclista se hubiera saltado de forma imprudente un semáforo y cruzado una avenida por la que venía el coche de forma correcta. Y es verdad que siempre hay que exigir que los que conducimos vehículos a motor de todo tipo tengamos en cuenta estas circunstancias que puede hacer que otros vehículos de menor peso o peatones salgan muy perjudicados. Pero es inexcusable la total exigencia de responsabilidad que hay que hacer al ciclista o peatón, que debe asumir también las consecuencias de sus actos.

Somos un país de extremos y en el último caso tan sonado de suicidio “por el desahucio”, se trataba de una persona que trabajaba como responsable de recursos humanos de una empresa, y que había sido concejal de uno de los partidos de implantación nacional. Por lo tanto no estamos hablando de una persona sin preparación a la que el maléfico Banco engañó con su hipoteca haciendo que se endeudara hasta las cejas con promesas de un país multicolor y maravilloso donde todo iría bien. Creo que habría que investigar más en los motivos del suicidio de esta persona y no quedarnos sólo con el hecho del desahucio, que, sin duda, también sería uno de los granos de arena de esa montaña.

Hemos alentado la propiedad, la multipropiedad y las propiedades múltiples, es cierto. Pero entrar en el juego es una decisión de cada persona y de cada familia, la situación se ha ido endureciendo con el tiempo y hemos podido tomar medidas y no en todos los casos se ha hecho. Se ha alentado la ambición pero este es un vicio de la persona, no de una colectividad ni de un estado, y es la persona la que puede ponerle freno con una forma distinta de vivir.

Debemos asumir nuestros errores, los que nos llevan a situaciones difíciles. Y desde esta posición de reconocimiento y de humildad, pedir la ayuda necesaria, sí. Y digo pedir, no exigir, porque nadie nos obligó a vivir durante años por encima de nuestras posibilidades con una vanidad que parecía no tener límites. Esta creo que debe ser la postura del peatón o del ciclista de ese accidente.

Y la del conductor, o la de la autoridad que llega al lugar del suceso, ahora será la de aquel que no sin razones en su lado, es capaz de dar una salida digna para que todos sufran lo menos posible y el problema se arregle. Que los daños se repongan cuanto antes y que la vida continúe para todos. Los Bancos pueden aflojar un poco la tensión en la cuerda, porque están recuperando viviendas para al final meterlas en un saco que tampoco tiene salida y que acabarán en el tan traído y llevado “banco malo” por menos de la mitad de su valor. El Estado puede utilizar parte de los millones y millones de fondos destinados a la banca para crear y fomentar el alquiler de forma que todas esas viviendas sin salida puedan ser utilizadas, quizás por sus antiguos propietarios pero en lugar de en una situación de propiedad en una de alquiler que sea razonable para el estado de nuestra economía.

La culpa de los desahucios la tiene todo el que ha intervenido: El Banco (que ahora es el malo de la película, pero que era muy bueno cuando nos dio el crédito) por la ambición sin límites y las prácticas incorrectas que ha realizado, el Estado porque ha mirado para otro lado y ha permitido esas prácticas con un regulador que ha llegado a la ridiculez. Pero una parte importante, fundamental de esa culpa, la tenemos los particulares que, con los cantos de sirena del maldito “Estado del Bienestar”, hemos entrado en un juego de búsqueda sin condiciones de la riqueza material que nos está ahora hundiendo en la mayor de las miserias.

Es necesario que entremos en otra era, en la que usemos la Economía para una mayor realización personal, para apostar por los intangibles que nos hacen más persona, que por lo material que nos inclina a la barbarie.

Captar negocio desde la acción formativa

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Back to work Project 365 Day 351

Este es otro artículo que escribí hace ya varios años, en noviembre de 2006 en concreto, y que he recuperado de la Revista Capital Humano. Se trata de algo sobre lo que hablaré en próximas entradas en el blog dedicadas a la formación como columna vertebral del progreso humano.

¿Por qué nos formamos los humanos? ¿Por qué nuestras necesidades van más allá de lo estrictamente necesario para sobrevivir? ¿Por qué hemos acumulado como especie un conocimiento muy superior al que necesitamos para este fin? Creo que hemos llegado a aprender por placer en muchos casos, que el saber no es ya un medio sino un fin en sí. Pero lo discutiremos en otro momento.

En lo que atañe a este artículo de “Capital Humano”, y viendo la situación de las Cajas y lo que ha pasado desde entonces, hay algunos párrafos que me causan, yo diría que incluso un profundo dolor que ya expresé en un post anterior, “La empresa sin alma”. En él hacía alusión a las frases grandilocuentes que se habían pronunciado en las empresas sobre sus recursos humanos y que quedaron vacías en cuanto vinieron los problemas por la actual crisis moral y económica.

Pero resulta que este artículo lo escribí yo, una persona comprometida con mi trabajo y criterios, responsable de la formación de esa empresa y que creía en lo que estaba haciendo para ayudar a los profesionales de mi organización. Ligar la formación a resultados y actividades del día a día, con objetivos reales y sobre las tareas fue un éxito por la implicación de todos los que intervinimos: el equipo de formación, los formadores internos, los externos de Epise y, sobre todo, los participantes que pudieron sentir calor y ayuda en momentos en los que creo que les hacía falta.

Esta cercanía de la formación a los objetivos, de la posible especialización excesiva, o del momento en que esta especialización es requerida, son cuestiones difíciles pero apasionantes que trataremos para todos los niveles de la educación, desde la guardería a la empresa o al calor de un sofá en el rincón más acogedor de nuestra casa

Gracias a los amigos de Epise, que me invitaron a participar con esta ponencia en sus jornadas de estudio de Granada del año 2006 y que dio origen a este artículo de Capital Humano.

Artículo de la Revista Capital Humano: “Captar negocio desde la acción formativa” (noviembre 2006)