Política

De la corrupción al esperpento (continuación)

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Artículo continuación del publicado el 12 de febrero de 2013 con el mismo título (“De la corrupción al esperpento”).

esperpentoCentrada la situación de relajación generalizada de las costumbres de cumplimiento de normas, mínimo respeto al prójimo, laxitud en la disciplina personal, etc, etc… vemos justamente en el otro extremo la hipocresía de los que se llevan las manos a la cabeza y en seguida exigen dimisiones acompañados de la charanga permanente de la política española.

De un lado, los acusados, con la “mierda” (con perdón) al cuello, y de otro, las moscas acudiendo y regodeándose en ella. Los primeros han decidido en este caso que van a hacer públicas sus declaraciones, cuentas y todo lo que es de su entorno privado. Los otros, que se ven ahora cogidos en su propia trampa, dicen que eso no explica nada y tampoco es que les falte razón. Pero también los acusados les exigen que sus cuentas se hagan públicas. Respuesta… “si, pero vamos a hacer un proyecto de propuesta de estandarización y homogeneización de la documentación necesaria que permita la adecuada comparativa de los conceptos…..”.

En definitiva, que salvo presión mediática no lo van a hacer, porque esto será tan largo que cuando se llegue a alguna conclusión, ya todo habrá pasado de moda y estaremos hablando de otra historia. Además no cabe duda de que es una de las idioteces más extremas que se han visto en los últimos tiempos, tanto que parecería ideada por nuestro anterior presidente, Mr. Bean, que estará ahora tranquilo en su casa pasándolo en grande después de haber dejado el país patas arriba.

Mucho ojo, mientras el partido del gobierno, en el que más de cuatro han metido la pata… y quizás también la mano, está contra las cuerdas defendiéndose y la oposición está haciendo un ejercicio de irresponsabilidad supremo y la charanga política, compuesta por la izquierda ridícula y los nacionalistas de hace dos siglos, está disfrutando dándoles a unos y a otros a diestro y siniestro como si ellos tuvieran la razón y fueran las víctimas… mientras pasa todo esto, la capacidad para resolver los problemas importantes de este país se ha venido a mínimos.

La forma de ser española tiende a creer cualquier cosa negativa que se filtre en un medio de comunicación… ¿imparcial? A partir de ese momento, estamos dispuestos a patear, dilapidar y machacar al objeto de la crítica sin atender a ninguna otra razón. No es la primera vez. Luego a lo mejor resulta que se trataba de una burda maniobra de desprestigio, pero eso quizás no merezca más que una pequeña anotación en una página de las que menos visibilidad tenga en el periódico que desató el escándalo sin pensar en el mal que le haría al país. Un daño que se nos hace a todos, amparándose claro está, en la libertad de información y en la “obligación” de informar por parte de los ¿periodistas?…o mejor, de unas personas que han estudiado una carrera de periodismo, porque una cosa es estudiar una carrera y otra ser un profesional de la materia. Pero el mal ya quedó hecho, “calumnia que algo queda” decimos por aquí.

¿Quién se beneficia de todo esto? En este caso está claro. Los que perdieron el gobierno por haber tenido uno de los grados de ineptitud más elevados de la Historia de España y que quieren recuperarlo cueste lo que cueste. Aunque no sepan lo que podrían hacer si se volvieran a sentar en la poltrona y de dónde iban a sacar dinero para volver a derrocharlo y dejarnos otra vez en la miseria. Pero esto no es importante, o al menos lo más importante que tratamos aquí.

Lo importante es que, en una situación difícil como la que vivimos, no nos importa destruir lo que sea, aunque se trate del propio prestigio del país, de aquello gracias a lo que podríamos salir adelante, con el objetivo de ver arrastrándose a los contrarios. Que no existe la humildad suficiente para admitir que tenemos defectos y hay que mejorar y que exigimos a los demás un nivel que se relaja cuando nos miramos a nosotros mismos. Y que esta forma de ser y pensar deteriora la credibilidad de España ante el asombro y la preocupación de todos los de fuera, que tienen las mismas intrigas, pero que las tratan de distinta forma.

A mí personalmente me trae sin cuidado la declaración de la renta del presidente del gobierno, del líder de la oposición y de los de la charanga. Creo que son cuestiones privadas que no deben airearse. Creo que una máxima responsabilidad y una dedicación tan exclusiva como la de un presidente del gobierno DEBE tener uno de los más altos sueldos del país y si pensamos que el presidente o un ministro debe tener el sueldo de un peón… mal vamos. Porque la remuneración debe ir en función de muchas cosas de las que hablaremos otro día, pero desde luego seguro que el esfuerzo, la dedicación, la valía y los resultados deben considerarse.

Si alguien trabaja en un cargo público y en un partido, deberá tener DOS sueldos porque tiene dos trabajos y cotizará proporcionalmente y tributará proporcionalmente. Y si el problema de los dos trabajos es de exclusividad en la dedicación por cualquier razón, la ley de incompatibilidades lo fijará y la persona tendrá que elegir. Para trabajar y no cobrar ya están las Hermandades, ONG y demás organizaciones humanitarias.

Y no me importa la declaración de esta fauna porque entiendo que existen organismos de control en los ministerios de Hacienda, Economía e Interior que van a conocer al céntimo las materias económicas y al milímetro los movimientos de estos políticos, como lo hacen con los míos. Y si alguien no cumple deberá pagar como tendría que hacerlo yo y en la proporción correspondiente a su delito. Y lo que yo quiero como ciudadano es que esto funcione bien y no que se haga un sumario público en la plaza mayor por quienes menos información tienen.

Yo no quiero una amnistía sino una persecución fiscal donde estén las bolsas de fraude que hagan rentables a los equipos de inspectores del Estado. Y quiero que esos equipos sean implacables en estos casos en los que las personas ostentan un cargo público. Yo no pido que los políticos no tengan otros negocios o que tengan que vivir en la miseria porque si hacen alguna ostentación son sistemáticamente vapuleados sea o no verdad lo que se dice. Pero quiero que todo eso sea estrictamente controlado y si hay irregularidades respondan por ellas… como yo ante las mías.

No nos merecemos un linchamiento público y sucesivo de unos y otros. No nos merecemos el espectáculo lamentable que están dando. No nos merecemos el desprestigio que se está causando al país. No nos merecemos este esperpento. Pero tengo claro que, hablando de cargos públicos, tan corrupto y deleznable es el que hace negocios ilegales con fondos privados o públicos, como el que no tiene escrúpulos para atentar contra la estabilidad económica del Estado y anteponer su beneficio personal o de partido al interés general de su país.

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De la corrupción al esperpento

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Ética
Ética (Photo credit: cassimano)

Dicen que si no hay más corrupción en este país es porque no tenemos más oportunidades. Y estoy de acuerdo pero sin estarlo. Cuando llegan las navidades, muchas patas de jamón viajan de un sitio a otro y aparecen por muchas casas. Y muchas cestas también. Y muchas cestas con patas de jamón también. Sería difícil trazar la línea entre lo que es un “agradecimiento” a personas clave por los negocios realizados y el “intento de soborno” para influir en negocios futuros.

También alguna vez habremos dicho todos que no nos hace falta factura y por lo tanto nos saltamos el impuesto. Bueno…no todos, es posible que uno o ninguno de los ciudadanos de este país las pida siempre… lo dejaremos en una gran mayoría. Este importe que al final no se declara va a una caja innombrable definida de forma habitual con la segunda letra de nuestro abecedario. Y cuando esto se da en múltiples ocasiones y la caja empieza a llenarse, a algún empresario se le puede ocurrir utilizar estos fondos para pagar los incentivos a sus trabajadores haciéndoles el favor de que tampoco ellos lo tengan que declarar. Uno o ninguno de los trabajadores quizás se niegue a recibir ese salario “bajo cuerda”, pero la mayoría sí que lo acepta. Total… ¡Hay tanta gente haciendo chanchullos que esto es una minucia…!

Así empieza la bola a hacerse cada vez más grande y nos instalamos en la normalidad de que ocurran algunos pecadillos sin importancia en tales o cuales cuentas. Y luego en algunos casos va a ser difícil salir y en otros, un comportamiento, aunque subsanado, nos perseguirá toda la vida. Algo sobre esto, brillante como todo lo que hizo, nos dejó Aristóteles en su Ética a Nicómaco, una obra que en estos tiempos tan convulsos deberíamos tener como libro de cabecera… todos.

Sin embargo, cuando aplicamos el término “corrupción” que ya de por sí suena mal, estamos hablando de alguien sin la más mínima vergüenza para embaucar, poner trampas y manipular a todo lo que le rodea y que salpica a todo el que haya estado cerca en algún momento. Parece que lo demás que he comentado no lo es. Y por poco que nos hayamos acercado a una persona de estas, al final, acabaremos mal. El Partido Popular conoce esto y habrá seguro dentro quién supiera lo que estaba pasando y quién se ha enterado ahora. Parece que fondos privados fueron utilizados para financiar al partido, descontando una considerable cantidad que fue a parar al bolsillo del principal implicado “por sus gestiones”. Y ahora todos a ver qué excusa había, cómo se ven afectados, etc, etc…

El Partido Socialista, principal elemento de la oposición y único en realidad significativo por el momento, se lleva las manos a la cabeza escandalizado, como si no hubiera roto un plato en su vida, como si no hubiera tenido problemas con algún tipo de fauna, los “reptiles” creo que eran los que les dieron más de un mordisco. Parece que en Andalucía, que sepamos, fondos PÚBLICOS, si… si, esos cuya gestión responsable encomendamos a nuestros dirigentes, fueron utilizados para favorecer a diestro y siniestro a sus “simpatizantes”. Y luego, si quieres que algo no se resuelva, nombra una comisión. La solución más propuesta, o la única propuesta, por la izquierda ridícula de este país, también llamada Unida. Y eso hizo la comisión… Nadie sabía nada, nadie fue responsable…un cabeza de turco que era imposible que trabajara solo, pero que se “come el marrón”, no sabemos a qué precio, que también vendrá o habrá venido de fondos públicos, y asunto cerrado, a otra cosa mariposa.

Y qué podemos decir del urbanismo de los Ayuntamientos de todos los colores en los últimos veinte años. Un indicador importante habrá sido el incremento de la demanda de máquinas destructoras de documentos cuando había un cambio político en las entidades locales.

Con este estado de la cuestión, Cristo lo dijo bien claro en los Evangelios: “quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pero parece que no está de moda ser cristiano, porque las piedras llueven en cuanto alguien se “resbala”. Pero… “prepárate que ya me tocará a mí”, dice el apedreado de turno. ¡Por favor!… ¡que hasta el Papa dimitió ayer…!

Y yo me pregunto: mientras tanto… ¿qué pasa con el país?… COMIENZA EL ESPERPENTO…

Como sé que este artículo es muy largo para internet, escribiré “la segunda parte” en la siguiente entrada. Queda hablar de la situación esperpéntica que estamos viviendo y de cómo creo, en mi opinión, que habría que abordar estas cuestiones… que tienen para rato…

China, una gran incógnita

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china_banderaEn varias entradas anteriores he hecho referencia a los países del “BRIC” como una de las vías de salida de la crisis y una forma de reflotar nuestro sistema económico. En concreto me he referido a China porque entiendo que es la que más expectativas nos puede ofrecer, ya que tiene una potencialidad evidente y una cultura muy distinta a la nuestra que, a la vez que apasionante para estudiar, puede resultar una salvaguarda importante para no caer de nuevo en los mismos errores que ha cometido occidente en la última década.

El desarrollo chino ha sido espectacular en los últimos años y eso está posibilitando el que asuma un papel estratégico en el concierto mundial. Su desarrollo hará que se pueda ir superando su extrema desigualdad y vaya apareciendo esa clase media que supondrá una mejora real de los niveles de vida del país.

Por eso ahora, justo ahora, es importante que España aparezca con fuerza en el panorama Chino en todos los aspectos posibles. Es importante que las empresas españolas puedan “exportar todo”, con lo que me refiero a que puedan tanto colocar productos fabricados en España, como establecerse en China para asumir parte de la producción emergente en oriente.

Es importante que China pueda ser vista como uno de los destinos de profesionales españoles que en nuestro país e incluso en Europa no tienen sitio dentro del sistema productivo para desarrollar todo lo aprendido y materializar sus ilusiones. Y esto debe hacerse tanto como parte de las empresas españolas que se establezcan allí en el país lejano, como directamente en las empresas chinas, que podrán, a través de nuestros profesionales, conocer nuestro país.

Es importante que nuestro Estado venda la marca España, que deberá ser una marca de prestigio, para que las relaciones entre las dos economías sea fructífera. No vienen nada bien las disputas soberanistas ridículas ni los escándalos de políticos corruptos de todos los colores, aunque en todos lados, incluso en China, “cuecen habas” y ellos lo saben mejor que nadie.

Si España tiene visibilidad en China, la incipiente clase media pondrá su vista en nuestro país cuando se cuelgue la cámara de fotos al hombro y, mucho ojo, cuando en China pasa algo, siempre es muy grande por pequeño que sea el porcentaje, porque ellos son muchos… muchos. Y esto puede ser un impulso importante para la economía española, y otra vez en nuestro sector salvavidas. Hagámoslo bien esta vez. Estemos preparados para dar una calidad excelente. Ya tenemos mucha experiencia y podemos hacerlo. Eliminemos a toda la gente que “te hace un favor cuando te atiende” por todos los medios a nuestro alcance.

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Sin embargo hay un “PERO” en toda esta cuestión. China es, como digo en el título, una incógnita. Una incógnita que viene de la política. Se trata de un país comunista, de una dictadura en toda regla, “popular” e hipócrita como todas las dictaduras comunistas que quieren aparentar lo que no son y que algunos incluso se creen. Como lo fue Rusia y como lo es la Cuba que tantas simpatías despierta en los sectores más “progres” y libertarios de nuestro país, esos que quieren imponer la “dictadura de la calle”. Y como lo son otras democracias encubiertas gobernadas por “comandantes” de la América Latina.

Muy pronto habrá que despejar esta incógnita de la ecuación mundial. Está por ver la evolución del régimen comunista chino hacia la apertura. No podrán mantener eternamente las censuras a internet y las redes sociales. La población se hará cada vez más sensible según progrese la clase media y todo esto podría acabar en otra “primavera alborotada” como la árabe, pero con la diferencia de que aquí, no hay tantos países occidentales implicados como en el Magreb y cualquier incidente podría ser considerado una injerencia por una potencia cuyo alcance real aún no conoce occidente.

Esta situación inestable, también es conocida por la sociedad China y esto puede ser un punto a favor de que algunas de sus empresas se establezcan en el exterior, de forma que pudieran soportar en un futuro un periodo de inestabilidad de su país. Por tanto, es posible que un periodo de inestabilidad en este nuevo motor económico mundial se convierta también en una oportunidad a medio plazo para nuestra economía, ofreciendo un establecimiento seguro y de calidad para empresas de gran nivel.

Debemos establecer acuerdos de cooperación, vías comerciales y afianzar la enseñanza y alentar el aprendizaje del Chino en España. Por si alguien ve esto como lejano y difícil, puedo decir que lejano no va a ser y, además, no debería si queremos coger este tren. Y en cuanto al idioma mandarín, puedo asegurar, por mi propia experiencia, que es apasionante.

Por último, la cultura china puede hacernos recuperar algunos valores que ellos no han perdido por la ambición desmedida. Esta cultura aún valora el tiempo necesario para hacer las cosas y vive con menos prisa. Allí, además del corto plazo, que es nuestra única medida, también existen todavía el medio y el largo plazo. No sólo podemos aportar, sino que, sobre todo, también podemos aprender. No perdamos más tiempo.

Cerebros cautivos

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Facultad de Economía y Empresariales de Sevilla
Facultad de Economía y Empresariales de Sevilla (Photo credit: Wikipedia)

En una entrada anterior que titulé “Motivación: ¿Ilusión o realidad?” llegaba a la conclusión de que es la auto-motivación la capacidad fundamental a desarrollar por parte de los profesionales en cualquier lugar que se encuentren, porque es la que les llevará a conseguir los más altos logros. Decía también que la empresa, y me refería sobre todo a lo que denominamos “gran empresa”, tiene habitualmente unos mecanismos importantes de desmotivación de sus profesionales, aunque sin generalizar, porque habrá alguna que esté haciendo un esfuerzo por aprovechar al máximo a su gente.

Y estos mecanismos provienen precisamente de su gran tamaño, que hace que todo sea mucho más difícil. Llegar con una propuesta al estamento y persona adecuado, convencer a todos los que te pueden ayudar o se pueden oponer a lo que propones, intentar incluir tu propuesta en unos objetivos, planes, programas, presupuestos, líneas de producción, gamas de productos y servicios, nichos de clientela… Es necesario tanto tiempo para que algo cuaje, que se pone a prueba la paciencia de tal manera que hasta el santo Job se subiría por las paredes. Y además, será casi imposible que nuestra propuesta llegue al final con pocas variaciones. Tanto, que puede que no se parezca en nada. También introduje algo de esto en otra entrada que titulé “¿Cuál es el tamaño ideal de una empresa?”.

Por lo tanto, nos encontramos con cientos de profesionales brillantes incorporados a la disciplina de grandes empresas que consiguen sacar sus ideas adelante a duras penas y no todas. Y estas ideas e iniciativas se están perdiendo para nuestra Economía porque donde se están generando no llegan a materializarse. Estos profesionales son “cerebros cautivos”. Acabarán acomodándose en la rutina de su gran empresa y tampoco se les podrá culpar porque el mínimo esfuerzo y máximo rendimiento es una ley natural adoptada, además, por la Economía, que la lleva en su propia definición.

La Nueva Economía necesita poner a trabajar de forma eficiente a estos cerebros cautivos y sólo con un importante estímulo se puede hacer porque estamos hablando de quebrar aparentemente una ley económica y natural. Pero en los últimos años, ha ocurrido algo que nos ha sacado de la comodidad: la crisis más virulenta que hayamos conocido. Esta situación está llevando a gigantes a regular todo el sobreempleo de unas vacas gordas que se tenían por eternas y muchos profesionales están ahora mismo fuera de esas grandes empresas de mejor o peor manera. De una forma no deseada pero muy efectiva, muchos cerebros cautivos han sido liberados. Les falta un poco de práctica para funcionar de forma efectiva como ellos saben, pero lo harán.

Pero tienen que hacer una reflexión profunda: No deben dejarse cautivar de nuevo. La Nueva Economía necesita más autónomos, freelancers, pequeños empresarios, artesanos y profesionales independientes que estén ligados a su profesión más que a una empresa y si tienen que estarlo a una, que no sea muy grande. De esta forma, hasta las grandes empresas de la Economía saldrán beneficiadas porque cuando necesiten los servicios de estos profesionales que ahora estarán fuera de sus plantillas y su tedio, recibirán ideas con toda la potencia de los cerebros activos.

El estado debe facilitar lo que la crisis ha forzado de forma cruenta. El fomento de la actividad profesional, facilitando trámites y concediendo ayudas que, si no pueden ser directas porque las arcas no lo permitan, que sí sean indirectas con la eliminación de tasas y de algunos impuestos. Puede parecer un contrasentido que se reduzcan los ingresos del Estado de esta forma, pero será la única manera de que a corto plazo vuelvan a crecer por otras vías. La puesta en circulación de los cerebros cautivos de nuestra Economía puede ser un efecto positivo de la crisis. Una catarsis que, desde la misma tragedia, pueda llegar a suponer el bienestar y la satisfacción de una buena e importante parte de la población.

Huelga General 14N, una nueva fiesta

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A portrait of Karl Marx.

En un artículo anterior comentaba que era importante hacerse fuertes en los puntos de nuestra economía en los que éramos líderes e incluso estábamos subiendo, como el turismo. El 14 de noviembre es día de fiesta sindical, se trastocará el país entero para la justificación de las grandes organizaciones y sus líderes y la satisfacción de las pequeñas que viven todavía ancladas a los tiempos de Marx. Saldremos de nuevo en las portadas de todos los periódicos mundiales, nos asociarán de nuevo a Grecia y perderemos unas decenas de miles de visitas en los próximos meses hasta que la cosa se olvide.

Pero, ¡Y lo contentos que se van a quedar todos esos militantes recalcitrantes con el día que van a pasar…! Los veremos felices con sus megáfonos, panfletos, pancartas y pegatinas, que quedarán fijadas en todos los sitios que incomoden al resto de ciudadanos, para que no pase desapercibido el mensaje. Gritarán pareados ingeniosos contra el poder, el gobierno, los corruptos (mejor que se miren ellos también), por supuesto los bancos… y a favor del pueblo, los trabajadores, los desheredados de la fortuna, etc, etc… Ya nos sabemos todo esto de memoria de trillado que está. Que maravilloso día de lucha van a pasar.

A las 12 de la noche se abre la veda para que unos compañeros puedan criticar, insultar o despreciar a otros que también están en su derecho de no estar de acuerdo y trabajar. ¿Y cómo se hace esto? Pues quizás se zarandee algún coche, quizás vuele alguna piedra, quizás algún globo con pintura, quizás algo lo raye al entrar en la fábrica… O a lo mejor hay que pasar por debajo de una pancarta puesta en la puerta o escuchar palabras no muy agradables de “compañeros” de trabajo que a lo mejor hace algún que otro año que no trabajan porque están liberados. Hay muchas maneras y todas se usarán.

Pero a pesar de todo esto, la gran realidad es que, de una forma u otra, la mayor parte del país estará funcionando, con cierta incomodidad, pero lo hará. La huelga no es igual en grandes fábricas que en el pequeño comercio, en el centro de las ciudades o en los barrios, a las nueve de la mañana o a las doce. Cambia según la incidencia mediática, porque lo que sí hay que reconocer es que eso lo manejan bien. Si hay cámaras, se cerrarán tiendas en tal calle, si no las hay puede que sí, puede que no. Y en la pasada huelga general tuvieron un acierto importante: la gran manifestación, el acto culminante de la misma, lo convocaron por la tarde noche. Así pudieron también asistir los que ese día estuvieron trabajando para decir que la participación había sido masiva… que no lo fue.

Estoy convencido de que para los líderes sindicales fue un alivio que el Partido Popular ganara las elecciones. Tienen sentido sólo si hay conflictos. Por eso les interesaba un gobierno que fuera capaz de asumir las medidas que se están llevando a cabo y que ellos en la intimidad de sus despachos saben que no hay más remedio que tomar hasta enderezar la situación después del desgobierno y derroche anterior. Antes parecía incongruente protestar contra un gobierno de izquierdas y progresista, con lo que su posición fue incómoda durante mucho tiempo. Ahora pueden dar rienda suelta a su protesta y demagogia.

¿Y el mensaje?, ¿Cuál es el mensaje? Los carteles dicen:

NOS DEJAN SIN FUTURO – HAY CULPABLES – HAY SOLUCIONES

Otros” nos dejan sin futuro, hay culpables… pero son “otros”… nosotros no hemos hecho nada… qué malvados son los otros, como me los encuentre… Y lo último, “hay soluciones”, pero puesto en letra más pequeña, eso ahora importa menos. Tanto menos importa que ninguno de ellos se ha dignado, o quizás no ha sido capaz de dar ni una sola. Que las den también los “otros”. Ninguna propuesta, sólo protesta estéril que servirá para justificar a los grandes líderes y las maquinarias de estas organizaciones, alguna de las cuales se apuntó también a los ERE hace algunos meses.

A todo esto, la foto de los carteles es de la pared del portal de la casa donde yo vivo. Yo supongo que a partir del jueves, el día después del 14N, pasarán los que los pegaron (para informar) a limpiar la pared, igual que arreglarán los cajeros, bancos, señales de tráfico, cristales de comercios esquiroles, etc, etc, perjudicados por los más enaltecidos y por los que siempre se apuntan a romper sea cual sea la concentración. Pero me temo que no, que eso correrá por cuenta de todos.

No hay mensaje claro, no hay ni una sola propuesta, ¿cuál será el resultado de esta huelga? Nada, o a lo mejor sí obtenemos algo… un poco más de desprestigio internacional, que nos vendrá de perlas y unos ingresos extra en el sector de impresión (por las pancartas, carteles y pegatinas). Quizás con el coste de hacer la huelga en pancartas, desplazamientos, suciedad, destrozos y, sobre todo, horas de trabajo, pudiera crearse un interesante fondo para ayudar a resolver alguno de los problemas que tenemos en el país o al menos para que algunos bancos de alimentos pudieran ampliar sus servicios.

Desahucios: ¿De quién es la culpa?

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Personas

Desde que Aristóteles enunció en su “Ética a Nicómaco” aquello de que en el término medio está la virtud, la idea del equilibrio ha perseguido a la humanidad en todos los aspectos de la vida. Pero a pesar de que reconocemos la veracidad de este antiquísimo principio, nos empeñamos en no hacerle caso de forma sistemática y vamos de un extremo a otro.

Es importante que los dos partidos mayoritarios del arco parlamentario se pongan de acuerdo para actualizar una ley muy antigua y para establecer medidas de urgencia ante la situación de alarma social que se está generando. Pero es importante también que sepamos asumir el origen de las distintas situaciones y reconocer que no todos los desahucios que se producen son iguales, ni su origen tampoco.

Pues de la misma forma que cuando hay un accidente entre un coche y una bicicleta, la tendencia es a criminalizar al conductor del coche (pobre ciclista indefenso), en estos momentos con el tema que nos ocupa también podemos estar criminalizando “sin saber” la realidad de las situaciones. Es posible que el ciclista se hubiera saltado de forma imprudente un semáforo y cruzado una avenida por la que venía el coche de forma correcta. Y es verdad que siempre hay que exigir que los que conducimos vehículos a motor de todo tipo tengamos en cuenta estas circunstancias que puede hacer que otros vehículos de menor peso o peatones salgan muy perjudicados. Pero es inexcusable la total exigencia de responsabilidad que hay que hacer al ciclista o peatón, que debe asumir también las consecuencias de sus actos.

Somos un país de extremos y en el último caso tan sonado de suicidio “por el desahucio”, se trataba de una persona que trabajaba como responsable de recursos humanos de una empresa, y que había sido concejal de uno de los partidos de implantación nacional. Por lo tanto no estamos hablando de una persona sin preparación a la que el maléfico Banco engañó con su hipoteca haciendo que se endeudara hasta las cejas con promesas de un país multicolor y maravilloso donde todo iría bien. Creo que habría que investigar más en los motivos del suicidio de esta persona y no quedarnos sólo con el hecho del desahucio, que, sin duda, también sería uno de los granos de arena de esa montaña.

Hemos alentado la propiedad, la multipropiedad y las propiedades múltiples, es cierto. Pero entrar en el juego es una decisión de cada persona y de cada familia, la situación se ha ido endureciendo con el tiempo y hemos podido tomar medidas y no en todos los casos se ha hecho. Se ha alentado la ambición pero este es un vicio de la persona, no de una colectividad ni de un estado, y es la persona la que puede ponerle freno con una forma distinta de vivir.

Debemos asumir nuestros errores, los que nos llevan a situaciones difíciles. Y desde esta posición de reconocimiento y de humildad, pedir la ayuda necesaria, sí. Y digo pedir, no exigir, porque nadie nos obligó a vivir durante años por encima de nuestras posibilidades con una vanidad que parecía no tener límites. Esta creo que debe ser la postura del peatón o del ciclista de ese accidente.

Y la del conductor, o la de la autoridad que llega al lugar del suceso, ahora será la de aquel que no sin razones en su lado, es capaz de dar una salida digna para que todos sufran lo menos posible y el problema se arregle. Que los daños se repongan cuanto antes y que la vida continúe para todos. Los Bancos pueden aflojar un poco la tensión en la cuerda, porque están recuperando viviendas para al final meterlas en un saco que tampoco tiene salida y que acabarán en el tan traído y llevado “banco malo” por menos de la mitad de su valor. El Estado puede utilizar parte de los millones y millones de fondos destinados a la banca para crear y fomentar el alquiler de forma que todas esas viviendas sin salida puedan ser utilizadas, quizás por sus antiguos propietarios pero en lugar de en una situación de propiedad en una de alquiler que sea razonable para el estado de nuestra economía.

La culpa de los desahucios la tiene todo el que ha intervenido: El Banco (que ahora es el malo de la película, pero que era muy bueno cuando nos dio el crédito) por la ambición sin límites y las prácticas incorrectas que ha realizado, el Estado porque ha mirado para otro lado y ha permitido esas prácticas con un regulador que ha llegado a la ridiculez. Pero una parte importante, fundamental de esa culpa, la tenemos los particulares que, con los cantos de sirena del maldito “Estado del Bienestar”, hemos entrado en un juego de búsqueda sin condiciones de la riqueza material que nos está ahora hundiendo en la mayor de las miserias.

Es necesario que entremos en otra era, en la que usemos la Economía para una mayor realización personal, para apostar por los intangibles que nos hacen más persona, que por lo material que nos inclina a la barbarie.

Consolidar los puntos fuertes de la Economía. El primer paso para la salida del túnel.

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China Insurance Building (中国保险大厦), Shanghai

Como la situación todavía no es muy buena que digamos, hacen falta soluciones a muchos problemas que hay sobre la mesa y hay que empezar a buscarlas… y a encontrarlas, claro. Pero todo esto, con tantas cosas a la vez, en algunos momentos hay que hacerlo de la misma forma que se pela un saco de patatas (o papas, como se dice en algunos lugares de nuestra geografía). Esta es una broma que teníamos algunos compañeros de un departamento de organización que una vez existió y que utilizábamos cuando teníamos muchos trabajos que realizar a la vez.

Pues bien, ¿saben ustedes como se hace? Muy sencillo: UNA DESPUÉS DE OTRA. Fácil, puesto que de lo contrario, tendríamos todo siempre a medio hacer. Es más, cuando empiezan a terminarse de pelar patatas, la cadena que va detrás empieza a funcionar y eso hace que todo se calme, incluso que haya más recursos para seguir pelando. Cuando nos poníamos a trabajar de esa forma, iban saliendo temas y dando respuesta a nuestros usuarios de una forma muy razonable tanto en tiempo como en calidad. Este binomio es un poco complejo porque suelen crecer las dos variables de forma simultánea pero no proporcional, hasta que llegue el punto de que por mucho tiempo que le dediques será difícil que aumentes la calidad de la salida. Por lo tanto, hay que tener muy en cuenta el momento del equilibrio para no trabajar por amor al arte.

Nuestra situación en la economía es parecida a uno de aquellos periodos; todo hay que resolverlo a la vez, pero no puede ser, porque ni hay pinches para pelar patatas, y lo que es peor, tampoco hay cocinero para tanta patata pelada. Y el problema es que si la nuestra NO es una de las patatas que se están pelando ¡ahora!… ¡YA!… empezamos a perder la paciencia y esto nos trae actitudes hostiles contra todo lo que nos rodea. Y empiezan las protestas. Y todos los que están en una patata sin pelar empiezan a protestar ya sin tener en cuenta el tiempo que llevan en esa situación, si las situaciones son razonables, cómo están los demás, etc, etc…

Cuando las protestas empiezan a ser un fenómeno de seguridad ciudadana en todos los aspectos, porque cualquier acto público en ayuntamientos, comunidades o estado, se convierte en una algarada, en una tangana, o en una batalla campal como hemos vivido ya varias, los problemas no hacen más que empeorar. Y sólo empeoran porque los pinches ya dejan de pelar, a los cocineros no les da la gana de cocinar (y además dejarán de tener patatas) y al dueño del saco ya todo le dará igual. Resultado: NADIE come en este restaurante.

Cuando vienen los problemas, como ahora, es necesario hacerse fuertes en aquellos aspectos en los que el país funciona. Y todos debemos hacerlo, los que tienen trabajo y los que no, los que están en estos sectores fuertes y los que no. Y luego protestar por los cauces más efectivos que no deterioren otras situaciones, y siempre proponiendo soluciones, no sólo exigiéndolas.

The four BRIC countries: Brazil, Russia, India...

En concreto, sabemos que en España el sector turístico nos lleva sacando las castañas del fuego (o las patatas del saco) durante muchas décadas. Que somos líderes, que en plena crisis hemos conseguido que el número de visitas aumente un cinco por ciento y que hay economías emergentes que están creando una clase media que en los próximos años se colgará su cámara al hombro y saldrá al extranjero. Hablo de Rusia y China, que son los más lanzados al exterior del famoso BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Si conseguimos atraer el flujo de personas que va a salir de estos países, nuestra economía mejorará y este sector estrella volverá a crear empleo en grandes cantidades. Muchas personas tendrán su salida aquí.

Pero es necesaria la colaboración de TODOS, trabajemos en el sector que trabajemos. Si no, pensemos en la posibilidad de ir ahora a Grecia. No creo que se nos antoje muy agradable sabiendo que nos podemos encontrar manifestaciones, cargas, piedras volando, neumáticos quemándose y demás recursos singulares de protesta.

No se puede convertir cada acto público en una manifestación del tipo que sea, no se puede estar continuamente en la calle cortando el tráfico, tanto que va a llegar el momento en el que se van a tener que montar turnos para manifestarse. Pensemos un momento en dos temas: el primero, los que provocaron todo esto están en su casa viéndolo por la tele, no ahoguemos a los que están intentando arreglarlo. El segundo y más importante, todo lo que hagamos lo están viendo aquellos que queremos que vengan a nuestro país. ¿Les vamos a quitar las ganas de venir? ¿Vamos a destruir una de nuestras posiciones fuertes que nos permitirán salir de todo esto? Mejor vamos a por ellos, para que vengan a conocernos.