Filosofía

De la corrupción al esperpento (continuación)

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Artículo continuación del publicado el 12 de febrero de 2013 con el mismo título (“De la corrupción al esperpento”).

esperpentoCentrada la situación de relajación generalizada de las costumbres de cumplimiento de normas, mínimo respeto al prójimo, laxitud en la disciplina personal, etc, etc… vemos justamente en el otro extremo la hipocresía de los que se llevan las manos a la cabeza y en seguida exigen dimisiones acompañados de la charanga permanente de la política española.

De un lado, los acusados, con la “mierda” (con perdón) al cuello, y de otro, las moscas acudiendo y regodeándose en ella. Los primeros han decidido en este caso que van a hacer públicas sus declaraciones, cuentas y todo lo que es de su entorno privado. Los otros, que se ven ahora cogidos en su propia trampa, dicen que eso no explica nada y tampoco es que les falte razón. Pero también los acusados les exigen que sus cuentas se hagan públicas. Respuesta… “si, pero vamos a hacer un proyecto de propuesta de estandarización y homogeneización de la documentación necesaria que permita la adecuada comparativa de los conceptos…..”.

En definitiva, que salvo presión mediática no lo van a hacer, porque esto será tan largo que cuando se llegue a alguna conclusión, ya todo habrá pasado de moda y estaremos hablando de otra historia. Además no cabe duda de que es una de las idioteces más extremas que se han visto en los últimos tiempos, tanto que parecería ideada por nuestro anterior presidente, Mr. Bean, que estará ahora tranquilo en su casa pasándolo en grande después de haber dejado el país patas arriba.

Mucho ojo, mientras el partido del gobierno, en el que más de cuatro han metido la pata… y quizás también la mano, está contra las cuerdas defendiéndose y la oposición está haciendo un ejercicio de irresponsabilidad supremo y la charanga política, compuesta por la izquierda ridícula y los nacionalistas de hace dos siglos, está disfrutando dándoles a unos y a otros a diestro y siniestro como si ellos tuvieran la razón y fueran las víctimas… mientras pasa todo esto, la capacidad para resolver los problemas importantes de este país se ha venido a mínimos.

La forma de ser española tiende a creer cualquier cosa negativa que se filtre en un medio de comunicación… ¿imparcial? A partir de ese momento, estamos dispuestos a patear, dilapidar y machacar al objeto de la crítica sin atender a ninguna otra razón. No es la primera vez. Luego a lo mejor resulta que se trataba de una burda maniobra de desprestigio, pero eso quizás no merezca más que una pequeña anotación en una página de las que menos visibilidad tenga en el periódico que desató el escándalo sin pensar en el mal que le haría al país. Un daño que se nos hace a todos, amparándose claro está, en la libertad de información y en la “obligación” de informar por parte de los ¿periodistas?…o mejor, de unas personas que han estudiado una carrera de periodismo, porque una cosa es estudiar una carrera y otra ser un profesional de la materia. Pero el mal ya quedó hecho, “calumnia que algo queda” decimos por aquí.

¿Quién se beneficia de todo esto? En este caso está claro. Los que perdieron el gobierno por haber tenido uno de los grados de ineptitud más elevados de la Historia de España y que quieren recuperarlo cueste lo que cueste. Aunque no sepan lo que podrían hacer si se volvieran a sentar en la poltrona y de dónde iban a sacar dinero para volver a derrocharlo y dejarnos otra vez en la miseria. Pero esto no es importante, o al menos lo más importante que tratamos aquí.

Lo importante es que, en una situación difícil como la que vivimos, no nos importa destruir lo que sea, aunque se trate del propio prestigio del país, de aquello gracias a lo que podríamos salir adelante, con el objetivo de ver arrastrándose a los contrarios. Que no existe la humildad suficiente para admitir que tenemos defectos y hay que mejorar y que exigimos a los demás un nivel que se relaja cuando nos miramos a nosotros mismos. Y que esta forma de ser y pensar deteriora la credibilidad de España ante el asombro y la preocupación de todos los de fuera, que tienen las mismas intrigas, pero que las tratan de distinta forma.

A mí personalmente me trae sin cuidado la declaración de la renta del presidente del gobierno, del líder de la oposición y de los de la charanga. Creo que son cuestiones privadas que no deben airearse. Creo que una máxima responsabilidad y una dedicación tan exclusiva como la de un presidente del gobierno DEBE tener uno de los más altos sueldos del país y si pensamos que el presidente o un ministro debe tener el sueldo de un peón… mal vamos. Porque la remuneración debe ir en función de muchas cosas de las que hablaremos otro día, pero desde luego seguro que el esfuerzo, la dedicación, la valía y los resultados deben considerarse.

Si alguien trabaja en un cargo público y en un partido, deberá tener DOS sueldos porque tiene dos trabajos y cotizará proporcionalmente y tributará proporcionalmente. Y si el problema de los dos trabajos es de exclusividad en la dedicación por cualquier razón, la ley de incompatibilidades lo fijará y la persona tendrá que elegir. Para trabajar y no cobrar ya están las Hermandades, ONG y demás organizaciones humanitarias.

Y no me importa la declaración de esta fauna porque entiendo que existen organismos de control en los ministerios de Hacienda, Economía e Interior que van a conocer al céntimo las materias económicas y al milímetro los movimientos de estos políticos, como lo hacen con los míos. Y si alguien no cumple deberá pagar como tendría que hacerlo yo y en la proporción correspondiente a su delito. Y lo que yo quiero como ciudadano es que esto funcione bien y no que se haga un sumario público en la plaza mayor por quienes menos información tienen.

Yo no quiero una amnistía sino una persecución fiscal donde estén las bolsas de fraude que hagan rentables a los equipos de inspectores del Estado. Y quiero que esos equipos sean implacables en estos casos en los que las personas ostentan un cargo público. Yo no pido que los políticos no tengan otros negocios o que tengan que vivir en la miseria porque si hacen alguna ostentación son sistemáticamente vapuleados sea o no verdad lo que se dice. Pero quiero que todo eso sea estrictamente controlado y si hay irregularidades respondan por ellas… como yo ante las mías.

No nos merecemos un linchamiento público y sucesivo de unos y otros. No nos merecemos el espectáculo lamentable que están dando. No nos merecemos el desprestigio que se está causando al país. No nos merecemos este esperpento. Pero tengo claro que, hablando de cargos públicos, tan corrupto y deleznable es el que hace negocios ilegales con fondos privados o públicos, como el que no tiene escrúpulos para atentar contra la estabilidad económica del Estado y anteponer su beneficio personal o de partido al interés general de su país.

De la corrupción al esperpento

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Ética
Ética (Photo credit: cassimano)

Dicen que si no hay más corrupción en este país es porque no tenemos más oportunidades. Y estoy de acuerdo pero sin estarlo. Cuando llegan las navidades, muchas patas de jamón viajan de un sitio a otro y aparecen por muchas casas. Y muchas cestas también. Y muchas cestas con patas de jamón también. Sería difícil trazar la línea entre lo que es un “agradecimiento” a personas clave por los negocios realizados y el “intento de soborno” para influir en negocios futuros.

También alguna vez habremos dicho todos que no nos hace falta factura y por lo tanto nos saltamos el impuesto. Bueno…no todos, es posible que uno o ninguno de los ciudadanos de este país las pida siempre… lo dejaremos en una gran mayoría. Este importe que al final no se declara va a una caja innombrable definida de forma habitual con la segunda letra de nuestro abecedario. Y cuando esto se da en múltiples ocasiones y la caja empieza a llenarse, a algún empresario se le puede ocurrir utilizar estos fondos para pagar los incentivos a sus trabajadores haciéndoles el favor de que tampoco ellos lo tengan que declarar. Uno o ninguno de los trabajadores quizás se niegue a recibir ese salario “bajo cuerda”, pero la mayoría sí que lo acepta. Total… ¡Hay tanta gente haciendo chanchullos que esto es una minucia…!

Así empieza la bola a hacerse cada vez más grande y nos instalamos en la normalidad de que ocurran algunos pecadillos sin importancia en tales o cuales cuentas. Y luego en algunos casos va a ser difícil salir y en otros, un comportamiento, aunque subsanado, nos perseguirá toda la vida. Algo sobre esto, brillante como todo lo que hizo, nos dejó Aristóteles en su Ética a Nicómaco, una obra que en estos tiempos tan convulsos deberíamos tener como libro de cabecera… todos.

Sin embargo, cuando aplicamos el término “corrupción” que ya de por sí suena mal, estamos hablando de alguien sin la más mínima vergüenza para embaucar, poner trampas y manipular a todo lo que le rodea y que salpica a todo el que haya estado cerca en algún momento. Parece que lo demás que he comentado no lo es. Y por poco que nos hayamos acercado a una persona de estas, al final, acabaremos mal. El Partido Popular conoce esto y habrá seguro dentro quién supiera lo que estaba pasando y quién se ha enterado ahora. Parece que fondos privados fueron utilizados para financiar al partido, descontando una considerable cantidad que fue a parar al bolsillo del principal implicado “por sus gestiones”. Y ahora todos a ver qué excusa había, cómo se ven afectados, etc, etc…

El Partido Socialista, principal elemento de la oposición y único en realidad significativo por el momento, se lleva las manos a la cabeza escandalizado, como si no hubiera roto un plato en su vida, como si no hubiera tenido problemas con algún tipo de fauna, los “reptiles” creo que eran los que les dieron más de un mordisco. Parece que en Andalucía, que sepamos, fondos PÚBLICOS, si… si, esos cuya gestión responsable encomendamos a nuestros dirigentes, fueron utilizados para favorecer a diestro y siniestro a sus “simpatizantes”. Y luego, si quieres que algo no se resuelva, nombra una comisión. La solución más propuesta, o la única propuesta, por la izquierda ridícula de este país, también llamada Unida. Y eso hizo la comisión… Nadie sabía nada, nadie fue responsable…un cabeza de turco que era imposible que trabajara solo, pero que se “come el marrón”, no sabemos a qué precio, que también vendrá o habrá venido de fondos públicos, y asunto cerrado, a otra cosa mariposa.

Y qué podemos decir del urbanismo de los Ayuntamientos de todos los colores en los últimos veinte años. Un indicador importante habrá sido el incremento de la demanda de máquinas destructoras de documentos cuando había un cambio político en las entidades locales.

Con este estado de la cuestión, Cristo lo dijo bien claro en los Evangelios: “quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pero parece que no está de moda ser cristiano, porque las piedras llueven en cuanto alguien se “resbala”. Pero… “prepárate que ya me tocará a mí”, dice el apedreado de turno. ¡Por favor!… ¡que hasta el Papa dimitió ayer…!

Y yo me pregunto: mientras tanto… ¿qué pasa con el país?… COMIENZA EL ESPERPENTO…

Como sé que este artículo es muy largo para internet, escribiré “la segunda parte” en la siguiente entrada. Queda hablar de la situación esperpéntica que estamos viviendo y de cómo creo, en mi opinión, que habría que abordar estas cuestiones… que tienen para rato…

Cerebros cautivos

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Facultad de Economía y Empresariales de Sevilla
Facultad de Economía y Empresariales de Sevilla (Photo credit: Wikipedia)

En una entrada anterior que titulé “Motivación: ¿Ilusión o realidad?” llegaba a la conclusión de que es la auto-motivación la capacidad fundamental a desarrollar por parte de los profesionales en cualquier lugar que se encuentren, porque es la que les llevará a conseguir los más altos logros. Decía también que la empresa, y me refería sobre todo a lo que denominamos “gran empresa”, tiene habitualmente unos mecanismos importantes de desmotivación de sus profesionales, aunque sin generalizar, porque habrá alguna que esté haciendo un esfuerzo por aprovechar al máximo a su gente.

Y estos mecanismos provienen precisamente de su gran tamaño, que hace que todo sea mucho más difícil. Llegar con una propuesta al estamento y persona adecuado, convencer a todos los que te pueden ayudar o se pueden oponer a lo que propones, intentar incluir tu propuesta en unos objetivos, planes, programas, presupuestos, líneas de producción, gamas de productos y servicios, nichos de clientela… Es necesario tanto tiempo para que algo cuaje, que se pone a prueba la paciencia de tal manera que hasta el santo Job se subiría por las paredes. Y además, será casi imposible que nuestra propuesta llegue al final con pocas variaciones. Tanto, que puede que no se parezca en nada. También introduje algo de esto en otra entrada que titulé “¿Cuál es el tamaño ideal de una empresa?”.

Por lo tanto, nos encontramos con cientos de profesionales brillantes incorporados a la disciplina de grandes empresas que consiguen sacar sus ideas adelante a duras penas y no todas. Y estas ideas e iniciativas se están perdiendo para nuestra Economía porque donde se están generando no llegan a materializarse. Estos profesionales son “cerebros cautivos”. Acabarán acomodándose en la rutina de su gran empresa y tampoco se les podrá culpar porque el mínimo esfuerzo y máximo rendimiento es una ley natural adoptada, además, por la Economía, que la lleva en su propia definición.

La Nueva Economía necesita poner a trabajar de forma eficiente a estos cerebros cautivos y sólo con un importante estímulo se puede hacer porque estamos hablando de quebrar aparentemente una ley económica y natural. Pero en los últimos años, ha ocurrido algo que nos ha sacado de la comodidad: la crisis más virulenta que hayamos conocido. Esta situación está llevando a gigantes a regular todo el sobreempleo de unas vacas gordas que se tenían por eternas y muchos profesionales están ahora mismo fuera de esas grandes empresas de mejor o peor manera. De una forma no deseada pero muy efectiva, muchos cerebros cautivos han sido liberados. Les falta un poco de práctica para funcionar de forma efectiva como ellos saben, pero lo harán.

Pero tienen que hacer una reflexión profunda: No deben dejarse cautivar de nuevo. La Nueva Economía necesita más autónomos, freelancers, pequeños empresarios, artesanos y profesionales independientes que estén ligados a su profesión más que a una empresa y si tienen que estarlo a una, que no sea muy grande. De esta forma, hasta las grandes empresas de la Economía saldrán beneficiadas porque cuando necesiten los servicios de estos profesionales que ahora estarán fuera de sus plantillas y su tedio, recibirán ideas con toda la potencia de los cerebros activos.

El estado debe facilitar lo que la crisis ha forzado de forma cruenta. El fomento de la actividad profesional, facilitando trámites y concediendo ayudas que, si no pueden ser directas porque las arcas no lo permitan, que sí sean indirectas con la eliminación de tasas y de algunos impuestos. Puede parecer un contrasentido que se reduzcan los ingresos del Estado de esta forma, pero será la única manera de que a corto plazo vuelvan a crecer por otras vías. La puesta en circulación de los cerebros cautivos de nuestra Economía puede ser un efecto positivo de la crisis. Una catarsis que, desde la misma tragedia, pueda llegar a suponer el bienestar y la satisfacción de una buena e importante parte de la población.

Eduard Punset nos invita a hacer nuevos planteamientos para nuestros problemas

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Os hago una referencia aquí a una entrada en el blog de Eduard Punset, donde se habla de la forma que tenemos de abordar nuestros problemas. Es una reflexión interesante como la mayoría de los razonamientos que plantea esta importante personalidad del panorama actual. Os recomiendo su lectura.

Cansados de que se aborden los problemas a la antigua – Eduard Punset en su blog

La Fundación Novia Salcedo premia la excelenci...
Eduard Punset (Photo credit: Irekia)

Difuntos y fiestas

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Hay

Hay un poco de niebla esta tarde noche en el centro, el tiempo fresco ya y de vez en cuando llueve. Qué niebla más rara, cuanto más intensa mejor huele. Bueno, pues resulta que de niebla nada, que era un puesto de castañas. Aprovecharé para comprar un par de euros y acabar con los dedos negros y una sensación reconfortante en el cuerpo.

Es pleno otoño ya, tiempo de los frutos secos, aquel en el que las familias visitaban…y visitan los cementerios para recordar a sus difuntos y dejar todo reluciente. Aunque, hoy en día que quemamos todo, alguno no tendrá que salir de casa para el recuerdo y algún otro tendría que ir a un millón de sitios o a ninguno. Bolsa de nueces y almendras, tabla de madera, un buen martillo y un cuenco para el resultado. Golpe, una abierta, mitad para el cuenco y mitad para adentro… La segunda igual, y la tercera, no sé si ese cuenco se llenará.

Los que se dedican a vender flores esperan el momento para arreglar un poco su economía antes de una de las grandes fiestas que ya va asomando por el camino. Los niños en el colegio ya han cogido ritmo y parece que no existió el verano y la playa, y los mayores… también lo han cogido, porque el año natural es importante, pero como siempre hemos estado estudiando, para la mayoría el año “normal” empieza en septiembre. Y, salvando fiesta nacional y desfiles, esta de los santos y de los difuntos es la primera que, para los que tenemos cierta edad, supone un pequeño alto en nuestra vorágine diaria, supone valorar la vida y a todos los que pasaron por ella y ya no están y, además, celebrarlo con esta cualidad que tiene nuestra especie de encontrar explicaciones y saber ver todo lo bueno que tiene incluso lo que en apariencia es malo.

Teniendo cementerios, tumbas, nichos, urnas, flores naturales o hasta de plástico (qué horror), y además puestos de castañas y almendras, nueces, tablas, martillos y cuencos, y sobre todo, el recuerdo que nos dejó la gente que nos enseñó mil cosas, ¿qué necesidad hay de “zombis” y demás muertos vivientes, brujas, trucos y tratos y unos míseros caramelos? Yo prefiero los muertos propios que los ajenos… pero cuidado, hay que hacer ver a los más jóvenes que los muertos del cementerio no nos hacen nada, somos los vivos los que tenemos la manía de hacer daño.

NOTA: Este artículo quiere ser un homenaje a las familias que partían (y parten) nueces y almendras en “tosantos” y difuntos en el salón, sentados a la mesa-camilla y con el brasero puesto.

Motivación: ¿Ilusión o realidad?

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Y tu Amas tu Trabajo

Esta ha sido otra de las “vacas sagradas” de los Recursos Humanos en los últimos años. Sin embargo, estaremos de acuerdo en que, al final, ha llegado a hablarse más, mucho más, muchísimo más, de su opuesta: la des-motivación. No hay que preocuparse por esto, sin embargo, sólo concienciarse de ello. Con el nivel directivo del que se ha hecho gala en este país en los últimos quince años, la gestión de la motivación más que a una herramienta empresarial de desarrollo profesional, se ha parecido a ese juego en el que hay que dar con un martillo a la cabeza que asoma por el agujero: una persona motivada, con ilusión, saca la cabeza e inmediatamente un directivo al uso lo des-motiva de un martillazo.

A partir de ahí, el profesional que ha intentado hacer algo por su empresa (algo por lo que además le pagan y es “su obligación”), aturdido por este primer golpe se plantea el porqué de lo ocurrido, e incluso llega a darse a sí mismo una explicación razonable. Y vuelta a empezar. Segundo martillazo… ¿y ahora cuál es el problema? Explicación y vuelta a empezar. Y así sucesivamente hasta que ya empieza a no sacar la cabeza y quedar sumido en una realidad de monotonía o de instrucciones sin sentido aparente (claro que los de arriba tienen más información de por qué se hacen las cosas como se hacen) que constituyen lo que yo llamo la “dirección por bandazos” (ahora todos para allá, ahora todos para el otro lado…). Pero claro, los golpes duelen.

Si llegados a este punto, alguno de los lectores está sonriendo, aunque sea levemente, será que algún golpe se ha llevado. Esto es un problema empresarial grave porque hay que saber encauzar las iniciativas de las personas, sin hacer cosas que a la empresa no le interesen, pero sin frustrar a nadie porque esa fuerza, esa iniciativa y esa capacidad de pensar siempre es necesaria.

En cualquier caso, el tratamiento “teórico” de la motivación desde el punto de vista de la empresa lo dejaremos para otro momento. Hoy me quiero centrar en la actitud del profesional que ha experimentado este “juego de despropósitos”. ¿Debemos caer en el pozo de la mediocridad para no llevarnos más martillazos en el juego? ¿Debemos dejar de tener ideas, iniciativas, para hacer lo normal, “lo que se nos pide” sin aportar nada más? Categóricamente NO. Pero no porque sea malo para la empresa, que lo es, sino porque es malo para el profesional. Porque lo que no se ejercita se atrofia y en este caso estamos hablando de nuestra mente.

Aunque una propuesta no salga adelante por cualquier motivo, (y cuando digo “cualquier” hablo desde una explicación razonada hasta un ridículo, estúpido y tajante NO sin más o una callada por respuesta), el ejercicio de pensarla, estructurarla, darle forma en el papel y llegar a defenderla es tan importante para el profesional, que no podemos permitirnos el lujo de tan siquiera dudar si debemos hacerlo. Hay que seguir porque nuestra “persona” gana cada vez que lo hacemos.

Con un poco de suerte, de estas experiencias aprenderemos a que vaya saliendo poco a poco algún proyecto. Aunque si los golpes son muchos y continuados, quizás no estemos en la empresa correcta, quizás debamos emprender nosotros nuestro camino por otro lado. Y qué difícil es esto en nuestra cultura de estar toda la vida en una empresa aunque vivamos nuestro trabajo de forma triste y el mejor proyecto sea la lotería primitiva compartida con los compañeros del departamento.

Cambiemos el concepto. Hablemos de AUTO-motivación. Hagamos depender nuestro contento o descontento de lo que seamos capaces de hacer, de lo que seamos capaces de progresar nosotros mismos. No dejemos descansar este impulso sólo en el reconocimiento de otros. Porque esos otros podrán ser mejores o peores, pero tarde o temprano irán desapareciendo y apareciendo otros nuevos. Lo que siempre estará con nosotros será nuestra capacidad, nuestro convencimiento y nuestras ganas de hacer los proyectos que creamos oportunos para avanzar.

Si conseguimos la complicidad, ayuda o aprobación de los demás, habremos dado un gran paso, pero si no lo conseguimos, tenemos que seguir en el empeño de hacer grandes cosas. Y la más grande de todas probablemente sea que nuestra mano nunca llegue a manejar un martillo en el juego.

La automotivación es una de las cualidades de los profesionales de la “Nueva Economía” y la ayuda a los demás, la principal cualidad de sus directivos.